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Los mitos del origen del pulque

EnriqueOrtiz

Enrique Ortiz GarcíaTlahtoani Cuauhtemoc

Se dice que por las noches el tlacoache mordisqueaba el quiote o las pencas para alimentarse del agua miel. Por lo tanto se dice que este animalito aparte de ratero es borracho

Existe una gran cantidad de mitos sobre la creación del pulque, deliciosa bebida que ha sido consumida por más de 2000 años en las tierras que actualmente conforman México.

En la antigua cosmovisión mesoamerica se creía que un animalito fue quien descubrió que se podía beber el aguamiel del maguey y su fermento. Este logro se le adjudica al tlacoache, un marsupial oriundo de México que tiene fama de ladrón debido a la bolsa que lleva en su vientre, a la forma peculiar de sus patas y a que come casi todo lo que se le presente.

Se dice que por las noches el tlacoache mordisqueaba el quiote o las pencas para alimentarse del agua miel. Por lo tanto se dice que este animalito aparte de ratero es borracho. En la actualidad los tlachiqueros, quienes se encargan de raspar el maguey y succionar el aguamiel de su interior, aún tienen que proteger la oquedad raspada en el maguey con pesadas piedras para evitar que estos ladrones ingieran el aguamiel.

Patécatl, la deidad asociada con el pulque.

 

Un mito nahua nos narra otro origen, que se remonta a cuando los dioses creadores se encontraban preocupados ya que veían a los hombres tristes, decaídos, melancólicos.

Las deidades buscaban alegrarles la existencia a través de una bebida o alimento para lograr que recobraran el gusto por vivir en la tierra y entonaran cantos y realizaran danzas en su honor.

Entre estas deidades se encontraba Ehécatl-Quetzalcóatl, quien de inmediato pensó en hacer una bebida que alegrara a los hombres. La clave para crearla era la deidad hermosa llamada Mayahuel, por lo tanto la fue a buscar. La encontró dormida entre sus hermanas, quienes constantemente eran vigiladas por su abuela, una fiera y horrible tzitzimitl.

Las tzitzimime eran deidades menores femeninas descarnadas que se distinguían por atacar al sol al anochecer y antes del amanecer. Muy temidas, se pensaba que si un día el sol no alumbraba más bajarían de la boveda celeste para devorar a la humanidad. La abuela de Mayahuel era una de ellas, por lo que Ehécatl fue cauteloso al despertar a Mayahuel, diciéndole: “he venido por ti para llevarte a la tierra”, a lo que accedió.

De inmediato la pareja bajó al mundo donde habitaba la humanidad. Sabiéndose perseguidos por la abuela tzitzimitl y sus hermanas las tzitzimime, las dos deidades tomaron forma de árboles de dos ramas, Mayahuel en la forma de un xochicuáhuitl y Ehécatl en la forma de quetzalhuexotl. Tzitzimitl al encontrar a Mayahuel transformada en este árbol, de inmediato corto sus ramas y las dio de comer a sus acompañantes.

Trozaron el cuerpo de Mayahuel para devorarlo, mientras que al árbol quetzalhuexotl trataron de romperle una rama sin lograrlo. Al regresar a los niveles superiores su abuela tzitzimitl y sus hermanas, Ehécatl regresó a su forma original. Tristemente tomó los restos de la virgen Mayahuel para enterrarlos en la tierra. Milagrosamente, al poco tiempo de terminar esta tarea, emergió un árbol que los hombres llamaron metl o maguey.

Este mito explica el origen del maguey, que a su vez da origen al aguamiel y al pulque.

Este mito le da un importante contenido simbólico a la que fuera la bebida alcohólica más popular de Mesoamérica, que siempre se le vinculó a una de las deidades más relevantes del panteón religioso de estas tierras: Ehécatl-Quetzalcóatl.

Mayahuel, diosa del maguey entre los nahuas.

 

Otro de los orígenes de esta deliciosa bebida se ubica en la capital tolteca de Tollan Xicocotitlán, o Tula. Se dice un noble local llamado Papantzin descubrió la fermentación del aguamiel y su delicioso sabor, por lo que envío a su hija Xóchitl, flor en náhuatl, a visitar al gobernante de Tollan Xicocotitlán llamado Tecpancaltzin. Al probar la bebida y admirar la belleza de Xóchitl la tomó como su esposa para convertirla en la “reina” de Tula.

Incluso le dio un hijo al gobernante tolteca llamado Maeconetzin que nació en el año 900 a.C., o año Ce Ácatl de acuerdo al calendario mesoamericano. Su nombre significa “Niño del maguey”. A partir de ese momento y durante el reinado del gobernante Tecpancaltzin la bebida se popularizó en sus dominios.

Recordemos que la cultura tolteca tuvo su auge entre el siglo X y el XII d.C. Cabe mencionar que se han encontrado representaciones mucho más antiguas asociadas al pulque de lo que nos relata este mito.

Una de las más importantes es el mural encontrado en el interior de la Gran Plataforma de Cholula, el Tlachihuatepetl “el cerro hecho a mano” en náhuatl. El 26 de marzo de 1969 el arqueólogo Ponciano Arteaga descubrió accidentalmente el mural “de los bebedores” cuando recorría el interior de la gigantesca estructura. En el inmenso mural que mide de largo 60 metros, se ven 110 personajes consumiendo bebidas alcohólicas asociadas con un ritual religioso. La temática principal de este mural que fue realizado en el 200 d.C. es el consumo del pulque y posiblemente de hongos alucinógenos. En la primera Tollan, Teotihuacán, también hay evidencias de ceremonias religiosas asociadas al pulque.

En varios murales se ven sacerdotes peregrinando y rociando pulque en la tierra para fertilizarla. Es constante la presencia del maguey en estas imágenes, casi siempre interactuando con elementos fálicos, acciones de autosacrificio y con el jaguar, animal asociado con la noche, el inframundo y la fertilidad.

Una anciana toma una jícara de pulque. Códice Mendocino.

 

Al parecer la asociación entre el pulque y las ceremonias religiosas continuó por más de 1100 años hasta los tiempos del posclásico tardío, periodo en el cual floreció la cultura mexica y se estableció la Triple Alianza, alianza político-militar a través de la cual los nahuas se hicieron del control de un extenso dominio territorial y principalmente tributario.

Durante el apogeo de Tenochtitlán al pulque se le asoció con diferentes deidades siendo quizá, la más importante los Centzontotochin o los 400 conejos. Cada uno de estos representaba los diferentes estados por los que pasaba una persona que consumía esta bebida alcohólica, desde la sobriedad, alegría, euforia, melancolía, tristeza, hasta la completa embriaguez.

De acuerdo al pensamiento mexica cada persona poseía alguna de estas manifestaciones o estados anímicos los cuales salían a flote al probar el octli. Incluso la bebida tenía su  propia fecha calendárica: dos conejo, durante la cual se festejaba a Tepoztécatl, otra deidad mexica del pulque. Es importante mencionar que el nombre de la población de Tepoztlán tiene su origen en la deidad mencionada. Pero ¿cuál es la relación entre esta población y los dioses del pulque?

La respuesta se encuentra en la pequeña zona arqueológica del Tepozteco, cuyos templos fueron construidos durante el gobierno del Huey Tlahtoani mexica Ahuízotl y en donde se veneraba a la deidad patrona de la cosecha, del pulque y la fertilidad: Dos Conejo, Ome Tochtli-Tepoztécatl. Incluso se encontró su representación tallada en piedra dentro del adoratorio que corona la elevación, la cual fue rota en el siglo XVI durante la evangelización franciscana y agustina de la región.

Otras deidades asociadas con el culto del pulque fueron Patécatl, quien hacía el pulque sagrado, Papáztac, Totoltécatl, Tezcatzóncatl y Otontecucuhtli, deidad patronal de los otomíes, quienes eran famosos por consumir el pulque sin restricciones llegando al grado de entrar en batalla completamente ebrios para aumentar su valor. El dios Dos Conejo Ometochtli era la principal deidad asociada a esta bebida. Iba ataviado con una nariguera lunar llamada yacameztli, orejeras de papel,  una divisa de plumas de guacamaya, cascabeles y sonajas. Empuñába una hacha de obsidiana y un chimalli con un conejo dibujado.

Dos borrachos tomando pulque. Códice Mendocino.

 

Actualmente la zona de mayor producción de pulque en México se encuentra en los alrededores de Apan en el estado de Hidalgo, Otumba en el Estado de México y Calpulpan en Tlaxcala. Al parecer también fue en esta región donde nació el pulque.

En la actualidad sabemos que el pulque lejos de ser dañino, es un remedio útil para los padecimientos gastrointestinales como la gastritis ya que ayuda a que prolifere la flora del sistema digestivo, restaurando la mucosa del estomago y los intestinos.

También ayuda a destruir las sales renales, a bajar los niveles de colesterol y a disminuir la proliferación de infecciones estomacales, así como a aliviar los dolores causados por enfermedades renales.

Es una bebida rica en vitamina A B y C, hierro, proteínas, carbohidratos, amoniácidos, siendo un excelente antioxidante.

Así que nunca desaprovechen la oportunidad de degustar un delicioso vaso o jícara de pulque, o incluso un rico curado.

Enrique Ortiz García

Divulgador Cultural

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