¿Los estertores del TLC?


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Alberto AguirreSignos vitales

¿Qué es peor: un TLC desfavorable o abstenerse de un acuerdo comercial con Estados Unidos y México? El primer ministro Justin Trudeau encadenaba la posibilidad de validar las medidas acordadas por Enrique Peña Nieto y Donald J. Trump a que se tradujeran en beneficios concretos para su país.


¿Qué es peor: un TLC desfavorable o abstenerse de un acuerdo comercial con Estados Unidos y México? El primer ministro Justin Trudeau encadenaba la posibilidad de validar las medidas acordadas por Enrique Peña Nieto y Donald J. Trump a que se tradujeran en beneficios concretos para su país.

“Tiene que ser el arreglo justo para Canadá y eso es en lo que nos mantenemos firmes”, advirtió Trudeau, antes de reunirse con los gobernadores de las provincias canadienses e informarles sobre la ruta final de las negociaciones.

Optimismo moderado, a punto de que se cumplan los plazos fatales en la renegociación del acuerdo de libre comercio suscrito por Canadá, Estados Unidos y México en 1994. ¿Un TLC 2.0 o un simple convenio para que las mercancías de los productores de lácteos estadounidenses tengan más acceso en el norte del hemisferio a cambio de que Estados Unidos cediera mantener a las industrias culturales exentas de las negociaciones y el sistema actual para dirimir las disputas arancelarias?

“Hemos avanzado a un ritmo muy intenso”, resumió la canciller Chrystia Freeland por la tarde, “nuestros funcionarios están trabajando a marchas forzadas, preparando temas para algunas decisiones ministeriales de alto nivel”.

Prendida —como ella misma se autorretrató— por el entendimiento alcanzado entre las delegaciones de Estados Unidos y México, la canciller no quiso pecar de optimista. “Hay muy buena voluntad (pero) es mucho lo que estamos tratando de hacer y muy corto el tiempo que nos queda. Estamos trabajando intensamente y vamos a seguir, animados por la  atmósfera constructiva que ambos países llevaron a la mesa”.

Al cierre de este espacio, diversas agencias internacionales habían podido confirmar que los equipos técnicos de los tres países habían comenzado a negociar los aspectos definitivos, mientras que el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, esperaba reunirse con Freeland, quien tuvo que suspender una gira por Europa y regresar a la capital estadounidense para tratar de recuperar su lugar en la mesa de negociaciones.

Y es que las señales apuntan que el gobierno estadounidense optaría por consumar lo que el presidente Trump llamó el Acuerdo Comercial entre México y Estados Unidos. El secretario Guajardo sostuvo que no se trataba de un juego de suma cero, pero Canadá tenía escaso margen de maniobra en la disyuntiva de perder acceso comercial con su mayor socio o arriesgarse a aranceles y pérdidas de empleos que principalmente afectarían a su industria automotriz.

La cláusula sunset quedó en un mecanismo de revisión con una caducidad de 16 años. La postura proteccionista de Canadá a su industria lechera estaría por fenecer, no obstante los costos políticos que tendría tal medida. Pero sobre todo la eliminación del capítulo 19 era el tema toral en estas horas críticas. México habría aceptado su eliminación sin tomar consideración de la postura canadiense. ¿Por qué Canadá estiró tanto la liga? La convicción —ampliamente extendida entre altos funcionarios y la opinión pública mexicana— de que el presidente Trump carece de un mandato del Congreso estadounidense para suscribir un acuerdo binacional sustentaría su radicalismo.

EFECTOS SECUNDARIOS

AMENAZADOS. Malas noticias para la prensa.

El FBI arrestó a Robert Chain, un residente de Nueva Inglaterra que hizo llamadas amenazantes a la redacción de The Boston Globe, luego de que sus directivos anunciaran que se colocarían en el centro de una iniciativa que busca articular una “respuesta coordinada” frente a los ataques de Donald Trump a los medios estadounidenses. Simultáneamente, una de las situaciones más graves en materia de censura y restricción a la libertad de expresión de los últimos tiempos se vive actualmente en Nicaragua. La Sociedad Interamericana de Prensa envió una misión a aquella nación centroamericana y detectó que los periodistas nicaragüenses que asumen grandes riesgos para informar en un clima de violencia y caos son amenazados, agredidos, detenidos, difamados y sujetos de ataques físicos que han generado heridos y muertos.

¿AGACHONES? El tsunami electoral ocurrido hace dos meses ya tuvo sus primeros efectos: colocó una avasallante mayoría de parlamentarios de Morena en la LXIV Legislatura del Congreso de la Unión y desapareció al PES y Nueva Alianza, que perdieron su registro nacional. El resto de los partidos políticos, juzgan empresarios y dirigentes sociales, han recurrido a la sumisión. “No bajaremos los brazos como sí lo han hecho los partidos políticos”, prometió Jesús Padilla Zenteno, presidente del Centro Empresarial en la CDMX, “crearemos estrategias de exigencia, pero también de incidencia y colaboración con el nuevo régimen y sus nuevos actores”. ¡Órale!

DOBLETE. A la oficina de los titulares de la Función Pública, Arely Gómez, y de la SEP, Otto Granados, así como al despacho de la alcaldesa de Tlalnepantla, Denisse Ugalde, llegó una comunicación para denunciar las conductas presuntamente ilícitas de media docena de funcionarios del IPN, quienes serían responsables de usurpación de funciones y falsificación de documentos. Entre ellos, Eduardo Antonio Vanegas López, quien simultáneamente fungiría como director de Desarrollo y Fomento Deportivo de la institución educativa y como subdirector de Administración Policial en la Comisaría General de Seguridad Pública, Tránsito y Vialidad de Tlalnepantla.

REFUERZOS. De vuelta de una gira que lo llevó a Shanghai y Singapur, el gobernador electo de Guanajuato, Diego Sinhue Rodríguez Vallejo, anunció que el ex presidente nacional del PAN y exjefe de la Oficina de Los Pinos, Luis Felipe Bravo Mena, será su representante en la Ciudad de México, con la misión de atender los asuntos importantes de la administración estatal con el gobierno federal y sus dependencias, con el Congreso, y con embajadas y consulados de otras naciones.