¿Acaso no había mandado mensajes claros de que no son necesariamente amigos?
Abril registró un estallido de impericia política notoria para el grupo que gobierna. Y el cierre fue errabundo: en el punto más crítico, la presidenta visitó el pueblo donde vive quien (conjeturan sus adversarios) realmente manda. Su viaje reforzó esa visión.
Los desaciertos son resultado de la doctrina de López Obrador para la 4T: 90% de lealtad y 10% de profesionalismo. Por eso la jefa de Estado carece de equipo que la asesore en tomar decisiones adecuadas. Y ella lo paga.
Lo que acabó con la apurada visita donde vive López Obrador (para anunciar una conexión de trenes) empezó con el error de ausentarse de la reunión de países latinoamericanos amigos de EU, llamada cumbre antidrogas, en Miami.
El mensaje fue directo: México no es necesariamente amigo de EU, aunque comparta tres mil kilómetros de frontera con EU, el 33% de su economía dependa de EU y desarrolle con EU la mayor lucha compartida anti-drogas, desde 2018.
Faltar a la cumbre certificó, también, el desacuerdo de México con el anuncio que hizo en la cita Pete Hegseth, secretario de Guerra de EU: lanzar una ofensiva militar contra los cárteles. Y México está bajo asedio de los cárteles.
Si faltar a la cumbre de amigos de EU no fue un mensaje claro de que México no es necesariamente amigo de EU, Sheinbaum lo reforzó dos semanas después, al asistir a la cumbre de países adversarios de EU, en Barcelona.
Tres asistentes son cartuchos quemados de la izquierda que perderán sus elecciones contra la derecha: el anfitrión, Sánchez, en 2027; y Petro (Colombia) y Lula (Brasil) este año. Orsi (Uruguay) recién empezó.
Tras la cumbre de Barcelona, el embajador de EU aquí pidió “permanecer atentos ante acciones anticorrupción de su gobierno en México”, y el diario LA Times adelantó que venía una ofensiva contra funcionarios mexicanos vinculados al narco.
El equipo de la presidenta minimizó el aviso de Ronald Johnson y la filtración de la Casa Blanca a LA Times. Y tres días después la Casa Blanca le avisó a Sheinbaum, formalmente, que pediría la captura del gobernador Rubén Rocha, por narco.
Pero el equipo de Sheinbaum volvió a demostrar una miopía geopolítica nivel desastre: no visualizó que la Casa Blanca publicaría el aviso oficialmente al día siguiente, y metió a la presidenta en una crisis narrativa y estructural, ya sin salida favorable.
Con el golpe encajado, el equipo de Sheinbaum llamó a EU, pero ya sin respuesta. ¿Acaso no había mandado mensajes claros de que no son necesariamente amigos? Sheinbaum no fue a Miami, pero sí a Barcelona. La política real no es montar un templete.
Y visitar Palenque fue desatinado.
Remarcó el sortilegio de que es allá, donde mueven los hilos del poder.
