Los anti-elbistas


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Alberto AguirreSignos vitales

Para el magisterio y su partido, la candidatura presidencial de Aurelio Nuño era inadmisible, por lo que representaba conseguir votos para el ejecutor —en el sentido amplio— de la reforma educativa. Pero a principios del año, cuando a través de su oficina de vinculación con los sectores sociales, ocurrieron los primeros escarceos para invitar a Nueva Alianza al frente electoral que integraría al PAN y al PRD (por intercesión de Rafael Moreno Valle y Luis Maldonado Venegas), el conflicto alcanzó incluso tintes dramáticos.


Para el magisterio y su partido, la candidatura presidencial de Aurelio Nuño era inadmisible, por lo que representaba conseguir votos para el ejecutor —en el sentido amplio— de la reforma educativa. Pero a principios del año, cuando a través de su oficina de vinculación con los sectores sociales, ocurrieron los primeros escarceos para invitar a Nueva Alianza al frente electoral que integraría al PAN y al PRD (por intercesión de Rafael Moreno Valle y Luis Maldonado Venegas), el conflicto alcanzó incluso tintes dramáticos.

Y es que en el Pacto por México, la corriente Nueva Izquierda —los Chuchos, también les dicen en el PRD— y un amplio sector del panismo exigieron concluir con el “pacto de impunidad” que el peñismo había suscrito con Elba Esther Gordillo. Eran los primeros meses del sexenio y el resto de la historia es harto conocida: la presidenta del SNTE es enjuiciada, bajo cargos de lavado de dinero y defraudación fiscal.

El agravio al magisterio fue incluso más oprobioso. Las evaluaciones ahora son obligatorias y las antiguas canonjías han disminuido con la recentralización de la educación pública.

En vísperas de la elección presidencial, los nuevos dueños de Nueva Alianza —léase Juan Díaz de la Torre y Luis Castro Obregón— se abrieron al diálogo. La postulación de un candidato propio, fuera Gabriel Quadri o alguien similar, no garantizaba que esa organización partidista obtuviera los votos para refrendar su registro.

Las negociaciones con los dueños del Frente por México no prosperaron. Y por la vía fast track se negoció el compromiso entre los anti-elbistas y los meadeadistas. En medio, el arraigo de Gordillo Morales en un penthouse de Polanco, como un gesto de conciliación para el magisterio agraviado. ¿Será?

Es eso o la defensa del plan reformista del peñismo. “Está en juego el futuro del país y de Nueva Alianza. Todos deben contribuir”, explicó Castro Obregón el pasado jueves, durante el Consejo Nacional de Nueva Alianza en el que debía ratificarse la coalición con el PRI y el PVEM. “Es el momento para que todas las coordinaciones formen parte de una gran cadena. El domingo 1 de julio será un día crucial”.

Anti-elbista y anti-lopezobradorista, Nueva Alianza ahora quiere construir una opción para salvar a México. Que no haya inestabilidad y ruptura después del 2018.

Los anti-elbistas sostienen que la ex presidenta nacional del SNTE y sus cuadros magisteriales —entre ellos su compadre, Rafael Ochoa Guzmán— han pactado con Morena y su candidato presidencial, Andrés Manuel López Obrador.

Reportes de inteligencia que circulaban a finales de la semana pasada en altas esferas del gobierno federal anticiparon una inminente declaración del político tabasqueño sobre la injusta reclusión de Gordillo Morales y confirmaron que ambas partes alcanzaron un acuerdo con miras al 2018, tras del nombramiento del ex secretario general de la sección 15, Moisés Jiménez Sánchez, como coordinador nacional de estructuras y redes del partido izquierdista.

El ejército electoral del magisterio comenzó a ser desmantelado, tras de la aplicación de la reforma educativa y la readscripción de los “comisionados” del SNTE a los centros educativos. “Los maestros volverán a trabajar como promotores del voto y representantes de casilla, ya sea con Morena, el Frente o cualquier otra fuerza política que acepte pagar por sus servicios”, refiere un ex dirigente sindical cercano a la Maestra.

¿Y con Pepe Meade? “La integración de Nueva Alianza a la alianza PRI-PVEM indicaría que así será”, añade, “pero las candidaturas ofrecidas son en distritos perdidos y como fue evidente en el Consejo Nacional de la semana pasada, la idea de subordinar las estructuras magisteriales a Aurelio Nuño es intransitable”.

La resistencia de los consejeros neoaliancistas tuvo tintes de rebelión y puso en vilo el registro de la coalición ante el INE, trámite que pudo cumplimentarse 6 minutos antes de que expirara el plazo, el pasado 14 de diciembre. Y se extendió hasta la reunión del secretariado nacional del SNTE, convocado el pasado fin de semana a Puerto Vallarta para un encuentro con Meade Kuribreña, que tuvo que ser cancelado a última hora ante el riesgo de las diatribas tornaran en una expresión negativa.

Los inconformes tuvieron en la dirigente hidrocálida, Silvia Luna, a una de las voces más fuertes. Y sólo un tercio de los consejeros del partido suscribió el convenio. El resto no lo vetó, pero con su abstención mostró su desdoro.

El asueto decembrino no ha podido llegar al magisterio: antier, medio centenar de dirigentes seccionales e integrantes de los órganos nacionales de gobierno sindicales acudieron al Salón Iberoamericano de la SEP para una salutación con el nuevo titular de la dependencia, Otto Granados Roldán. Y al mediodía, ese mismo contingente se sumó a la cúpula del partido turquesa para abrazar la candidatura presidencial de Meade Kuribreña en el Museo Memoria y Tolerancia, frente al Hemiciclo a Juárez. Los anti-elbistas y los anti-lopezobradoristas, es oficial, van en el mismo barco.