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Leí al vuelo, antes del programa de radio, la entrevista que Jacobo Zabludovsky le hizo a Andrés Manuel López Obrador y se publicó ayer en EL UNIVERSAL. Me pareció un útil recordatorio del discurso clásico del político más significativo de México en el siglo XXI. No más. Horas después, mi amigo Marcial Ortiz, el mejor analista de prensa que conozco, me hizo ver que se trataba de una joya. 

La releí. Marcial tenía razón. Prácticamente en cada fraseo, López Obrador reafirma sus ideas y convicciones, pero con un sentido de actualidad y profecía que hace de la entrevista un texto non. 

López Obrador sigue alertando, como nadie, sobre la tensión social explosiva en el país. Se presenta ya sin rubores como la encarnación mexicana del espíritu de Gandhi, Mandela, Luther King. Dice que, como ellos, “hay que tener mucha perseverancia para no perder la fe en la causa pacífica que se defiende”. Y sin desdoro ninguno, afirma: “Lucho para hacer historia”. 

No puede ocultar su añoranza por esa Presidencia Imperial que, por lo leído, le ilusiona restaurar por pasos. Primero, se debe acabar con el “régimen caduco del que no se puede esperar nada bueno”. Luego vendría la renovación que transformaría una “realidad de injusticias, de opresión, de corrupción”, en un gobierno que podría encauzar hasta 500 mil millones de pesos adicionales cada año a los grandes rezagos. Y con él en la Presidencia, México sería como Suiza, Dinamarca, Noruega, Finlandia, donde no hay corrupción y, por tanto, tampoco pobreza. “Tengo la fórmula para cambiar al país”, machaca, machaca. 

Marcial piensa que López Obrador termina haciendo una mala lectura de la sociedad mexicana, pues sigue sin comprender que ya no hay “pueblo”, sino una sociedad diversa y compleja. No estoy de acuerdo. Coincidimos, eso sí, en que venga lo que venga, es y deberá ser un personaje necesario para la transformación del país. Y que si en 2018 arriba a la Presidencia de la República comprenderá lo falsa, por incompleta, que es su dicotomía de la lucha entre un pueblo bueno y una siniestra conspiración de las fuerzas corruptoras. 

Coincidimos también en que habrá que repasar la entrevista después de las elecciones de junio para dimensionar ciertas frases, como esa de que la extrema derecha y la izquierda radical se dan la mano para ahuyentar la participación ciudadana por la vía del voto.

Muy buena entrevista y mejor documento. Una pequeña joya. 

MENOS DE 140. Determinar si hubo moche fiscal Padrés-Gándara tomará meses, calcula la Secretaría de Hacienda. Imposible resolverlo antes del 7 de junio.

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