López Obrador como López Mateos


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Joaquín López-DórigaEn Privado

La crisis de Venezuela podría llevar al gobierno de López Obrador a una situación similar a la que atravesó Adolfo López Mateos hace 58 años

El sarcasmo no es para pendejos. Florestán.

La crisis de Venezuela podría llevar al gobierno de México a una situación de presiones similares a las que sufrió el presidente Adolfo López Mateos, (1958-64) cuando hace 58 años, en plena Guerra Fría, se negó a votar la expulsión de Cuba de la OEA y mantuvo las relaciones diplomáticas con La Habana de Fidel Castro.

Siguiendo los dictados de Washington la OEA sesionó en Punta del Este, Uruguay, y el 31 de enero de 1961 concluyó la incompatibilidad de los principios del totalitarismo comunista de la Unión Soviética y China con los del sistema interamericano y por 14 votos a favor de los 21 asistentes expulsó a Cuba. Se abstuvieron Argentina, Bolivia, Brasil, Chile y Ecuador. Votaron en contra la misma Cuba y México.

El presidente López Mateos invocó los principios de la política exterior de México: la no intervención en asuntos de otros países y la libre autodeterminación de los pueblos, ejes de la Doctrina Estrada.

Vinieron las presiones de Washington y de las fuerzas conservadoras de México, pero López Mateos se sostuvo. Su decisión trascendió la historia y los tiempos y se han mantenido las relaciones diplomáticas con La Habana con todos los gobiernos priístas, panistas y ahora con el de López Obrador.

Hoy, a 58 años de distancia, el gobierno de Estados Unidos ha declarado el fin del dictador Nicolás Maduro, reconociendo como único presidente al interino Juan Guaidó con el apoyo del continente, excepto Cuba, Bolivia, Nicaragua y México.

Maduro es un sátrapa, un violador de los derechos humanos, un impresentable que ha construido una dictadura que ha hundido al pueblo venezolano en la miseria y el terror, pero el gobierno de Estados Unidos no tiene por qué llamar a las Fuerzas Armadas venezolanas a darle un golpe de Estado.

Es una decisión de los venezolanos.

RETALES

  1. INTEGRIDAD.-Janine Otálora, mujer de una pieza presentó su renuncia a la presidencia del Tribunal Electoral tras el caso Puebla donde su compañero ministro, José Luis Vargas Valdés, dió a conocer su proyecto que anulaba las elecciones a gobernador de Puebla, que perdió con su voto. Otálora seguirá siendo magistrada de ese tribunal y le sucede Felipe Alfredo Fuentes Barrera;
  2. IGUAL.- Nadie puede, tampoco, dudar de la integridad de Arely Gómez, quien ayer el presidente de la Corte y del Consejo de la Judicatura, Arturo Zaldívar, la designó contralora general del Poder Judicial; y
  3. FFCC.-Silvano Aureoles le tomó la palabra al presidente para que Hacienda le adelante 200 millones de sus participaciones, como ofreció ayer por la mañana para pagar salarios a los maestros de Michoacán que tienen paralizado desde hace diez días al sistema ferroviario de Occidente y atrapados 129 trenes y ocho mil contenedores de todo tipo de carga. Nadie habló de levantar los bloqueos.

Nos vemos mañana, pero en privado.