Esta semana vino a México el secretario John Kerry como enviado especial presidencial para el Clima de la Casa Blanca, para tener reuniones de trabajo en Palacio Nacional con el presidente Andrés Manuel López Obrador y el embajador Ken Salazar.

La visita vino a hablar sobre la reforma eléctrica, a sondear qué tan cierto es lo que el ejecutivo de nuestro país está proponiendo contemplando las posibles faltas a las obligaciones pactadas en el T-MEC como en las diversas inversiones.

El equipo de comunicación y vocería de nuestro gobierno decidió publicar el día de ayer por la tarde un tweet en donde comentaba sobre la reunión amistosa, necesaria y benéfica entre John Kerry, Ken Salazar y un grupo de empresarios estadounidenses.

En la fotografía vemos al Embajador de Estados Unidos en México, a Kerry, a nuestro presidente y a otro personaje del que solo vemos su antebrazo izquierdo, su mano derecha y su portanombres sobre la mesa. El resto de las sillas vacías.

La reunión llevada a cabo en el interior del Palacio Nacional refleja todo menos lo que el contenido de la publicación menciona, es decir, la reunión es únicamente con las autoridades norteamericanas,

“El encuentro amistoso, necesario y benéfico”, pudo ser una descripción un poco excesiva pero verídica, sin embargo, el único que aparece sonriendo es el mandatario mexicano. Una mano debajo de la mesa y la otra sobre ella, con el cuerpo echado para adelante como queriendo insistir en que ellos también deberían de mostrar el mismo semblante.

El embajador lo mira de manera directa, con el cuerpo inclinado hacia él y las manos a la vista, con el suficiente interés de aclarar dudas y aclarar las debidas preocupaciones. A un lado está el enviado especial de la Casa Blanca quien toma nota con el ceño fruncido y una semi sonrisa un tanto forzada.

Desconocemos de qué hablaban, o si en ese momento alguien dijo un chiste o comentario gracioso, pero el problema es que el único que ríe es el presidente, y yo diría que más que algo cómico, es un signo de nerviosismo. Con una mano oculta y otra a la vista, también habla de su poco convencimiento y seguridad para enfrentarse ante estos dos personajes.

Cuando no sabemos qué hacer ante una situación, muchas veces caemos en una sonrisa en el rostro para evadir otro tipo de emociones y posturas. Cuando no tenemos la seguridad para plantear una postura de liderazgo, nos retraemos y el cuerpo lo evidencia, como con la mano que no vemos.

En temas tan serios como la Reforma Eléctrica que pone en riesgo millones de dólares de inversión y la emisión de gases invernadero, no hay mucho de qué reírse y los estadounidenses lo saben.

A 24 horas después de la “armoniosa” reunión, Estados Unidos reiteran sus preocupaciones, la posible violación de las obligaciones fundamentales del T-MEC y el juego de las inversiones.

Mientras que desde el Palacio Nacional dicen que en la visita no hubo nadie que hablara de preocupaciones, ni de ningún tipo de incumplimiento, sino al contrario, que allí todos estaban muy contentos.

Como si se hubieran reunido a comer para beberse unos tequilas y brindar.

De nueva cuenta, eligen una mala imagen, no cuidan siquiera la proyección del presidente y lo que comunican los pone en evidencia de que allí adentro no hay ningún tipo de liderazgo.

La fotografía deja en evidencia que lo que la vocería ha dicho es mentira. Ni fue un acuerdo cómodo y benéfico, ni tampoco México demostró apertura y disposición para replantear una reforma que nos retrasa hacia un futuro de energía limpia y nos pone en un mayor peligro ecológico y de inversión.

Otra vez, lo que se ve no es lo que es.

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Foto: EFE/Presidencia de México