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Si hubiera una especie de Olimpiada de la gordura nuestro país ganaría la medalla de oro en sobrepeso y la de plata en obesidad. Un optimista diría: “Para no haber entrenado no está mal”.

Pero si nos ponemos serios las cifras que arroja el informe Panorama de Salud 2017 de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) son alarmantes. Según dicho estudio de la organización que agrupa a 34 países del mundo, México tiene el 33.3 por ciento de su población de mayores de 15 años con problemas de obesidad y el 39.42 por ciento con sobrepeso. Es decir, el 72.7 por ciento de las mexicanas y de los mexicanos mayores de 15 años somos, unos más y otros menos, torturadores de básculas.

Si calculamos que la población mexicana, según el censo del 2015, anda por los 120 millones de personas, y de éstas el 73 por ciento es de mayores de 15 años, tendremos por resultado 87 millones 600 mil habitantes con 15 años o más; de los cuales, según el informe de la OCDE, el 33.3 por ciento padece obesidad (29,170,800) y el 39.42 (34,531,920) sobrepeso. Las cifras anteriores suman un total de 63,702,720 mexicanas y mexicanos que día a día en lugar de perder peso sólo perdemos autoestima.

La obesidad está reduciendo drásticamente la calidad y la esperanza de vida en nuestro país ya que es un factor de alto riesgo para muchas enfermedades crónicas. La OCDE asegura que las altas tasas de obesidad constituyen uno de los principales problemas de salud pública; el promedio de obesidad en los países de la precitada organización es de 19.4 por ciento. Calcule usted lo lejos que estamos las mexicanas y los mexicanos de entrar en el ranking de delgados cuando nuestro promedio de obesos es de 33.3 por ciento, únicamente superado por los obesos estadounidenses, que tienen 38.2 por ciento. (Nota: Donald Trump, a pesar de lo pesado que es, no alcanza la categoría de obeso pero yo calculo que sí está dentro de la franja de personas con sobrepeso, que en Estados Unidos es de 31.9 por ciento).

Otro dato: en nuestro país, en los últimos 10 años, el porcentaje de población con obesidad creció un 3.3 por ciento, según mi raciocinio y mi calculadora el incremento de obesos fue de 289,080. Cifra que es más del doble de los 134,893 homicidios vinculados, en el mismo lapso —6 años de Calderón y 4 de Peña Nieto—, con la delincuencia organizada. De esto se deduce la certeza del adagio que a letra dice: Lo que no mata engorda.

Tal vez la lectora o el lector notaron que el que escribe lo que usted lee se incluyó en el grupo de las personas con sobrepeso. Yo que siempre había sido delgado, les platicaré en qué consistió mi desgracia: Fumé durante 50 años —¡qué cigarrote!—, hace cinco años nueve meses y 15 días, tuve el valor de dejar de fumar. Sin notarlo ni proponérmelo sustituí el cigarro por la comida. Cuando me di cuenta de que las calorías —unas pinches chingaderitas que se meten, por las noches, a tu clóset y que te encogen la ropa— me tenían invadido me percaté de que había yo subido 17 kilos. Hice tres meses de dieta y perdí 90 días. En un gimnasio me recomendaron un ejercicio para bajar de peso: “Gire la cabeza a la izquierda y enseguida gírela a la derecha, repita esto cada vez que le ofrezcan de comer”.

Una nutrióloga me diseñó una dieta con la que logré bajar 6 kilos, de ahí no he pasado. Pero me siento bien. El otro día le pregunté a mi mujer si ella creía que yo estaba gordo. La guapa Alicia me contestó: No, tú tienes un cuerpo común… Común-tubo de pasta de dientes mal apretado.

GORDITOS EN LUCHA

Así se llama una página del internet de las que saqué las reflexiones y chascarrillos que comparto con los lectores —si todavía andan por aquí-: Si caminar fuese importante el cartero sería inmortal. La ballena nada todo el día, come pescado, bebe agua y es gorda. El conejo corre, salta y solo vive 15 años. La tortuga no corre, no salta, no hace nada y vive 450 años.

Me estoy poniendo en forma pero todavía no se nota en forma de qué.

¿A qué te dedicas? Soy modelo para fotos de gimnasio. Pero estás muy gordo. Sí, es que yo soy el “Antes”.

Dios mío, mándame ganas de hacer dieta que con las ganas de comer te estás pasando.

Mi plato favorito es el plato hondo porque es en el que cabe más comida.

Peso lo mismo que una persona que mide dos metros. ¡Tengo que crecer urgentemente!

Le diré a mi gordura que la amo y que estoy loco por ella… Tal vez, también se vaya.

CUANDO UNA AMIGA SE VA

Actriz completísima, ningún género le era ajeno, desde el melodrama hasta la comedia musical para la que estaba notablemente dotada. También dirigía teatro y televisión; la última vez que la vi había ido a registrar al Derecho de Autor una obra de teatro escrita por ella. Rara avis, en un mundo de pavo reales prefería ser reconocida por su talento que  gozar de una efímera fama. Descanse en paz: Maru Dueñas. Amiga entrañable y extrañable.

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