Pandemia por coronavirus (Cobertura especial)

Lo bueno del recalentado

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Carlos AlazrakiLas cartas de Alazraki

Para organizar la innecesaria consulta se requiere cuando menos lo mismo que para las elecciones nacionales del año próximo: algo más de ocho mil millones de pesos

El discurso del presidente López Obrador es uno mismo. Son pocas las variantes pero algunas relumbran, por originales.

Antier dijo que invitó a los titulares de la Suprema Corte y la Fiscalía General a su Informe y que no asistieron por tener “la arrogancia de sentirse libres”. Debió decir saberse y no calificar de arrogante su actitud, a menos que de veras piense que fueron presuntuosos, soberbios, altaneros, impertinentes, insolentes, despreciativos, engreídos, petulantes, jactanciosos y encopetados.

Y ayer se botó la puntada de que para los mexicanos, “en el peor momento, está el mejor gobierno”, lo que solo como chiste pasa. Tan dado como es a los dichos, no ha de ignorar que “alabanza en boca propia es vituperio”.

Como los guisos especiales, el recalentado del discurso presidencial fue suculento.

De la “renuncia” por fatiga (“motivos de salud”) del titular del Medio Ambiente (Víctor Manuel Toledo), dijo: “Antes yo pensaba que el estrés era una exquisitez de la pequeña burguesía, pero no. Sí existe, y no todos estamos hechos para resistir presiones…”.

Qué bueno que lo sepa ya. El director del IMSS, Zoé Robledo, quizá le dijo lo que la página oficial del Instituto y la OMS alertan de que México es primer lugar internacional en estrés laboral, con 75 por ciento de su fuerza de trabajo (siguen China y EU). “Potencialmente contagioso”, provoca reacciones físicas y mentales cuando la persona “se ve sometida a diversos factores externos que superan su capacidad para enfrentarse a ello”. Se adquiere en el trabajo y por problemas de finanzas personales, violencia, tráfico vehicular, de pareja y familiares.

Pero lo más importante de lo dicho por López Obrador al empezar el mes patrio tiene que ver con la equidad electoral y la consulta (que él impulsa) para que “el pueblo” decida si “se juzga o no” a los ex presidentes:

Al exhorto del INE para que se suspenda la difusión íntegra de sus conferencias en Hidalgo y Coahuila, donde este año habrá elecciones, el Presidente niega que en las mañaneras haga propaganda (“es información”), y confía en que lo batee el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. Anunció además que apelará contra la prohibición de difundir en radio y televisión el spot en que utiliza la fe cristiana y dichos del papa Francisco.

Pero donde se voló la barda fue al advertirle al INE que “se vaya preparando, porque sí va a haber esta consulta, es muy probable, no sabemos así, a ciencia cierta, pero es muy probable (…). Que también se ajusten el cinturón y hagan más con menos, que ahorren, no puede condicionarse a que se va a requerir más dinero…”.

Nadie está obligado a lo imposible. Para organizar la innecesaria consulta se requiere cuando menos lo mismo que para las elecciones nacionales del año próximo: algo más de ocho mil millones de pesos.

¡Ah!: y 400 millones de pesos adicionales para cubrebocas, gel antibacterial, señalizaciones y otros gastos que implica impedir que se propale más la pandemia.

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