La legalidad plantea desafíos complejos de resolver. Todo proyecto político aspira a trascender y para ello es fundamental el legado de instituciones, prácticas y normas, lo que remite al ámbito legislativo. Para el Poder Legislativo es todo un tema. La deliberación y el acuerdo parlamentario debe cumplir con los objetivos que se pretenden con el apego a la Constitución.

Las leyes se aplican y se interpretan, también son objetivo de revisión por temas de competencia y de cumplimiento con la Carta Magna. Así el Poder Judicial tiene que hacer valer con rigor la legalidad en cuanto a los actos de autoridad o para resolver las controversias entre particulares, también le corresponde valorar la competencia del proceso legislativo y que el contenido de la norma sea constitucional.

Para el ciudadano el tema de legalidad es fundamental porque se trata de la certeza de sus derechos. Es decir, cuál es el límite a que se debe someter la autoridad frente a los legítimos intereses y acciones del gobernado.

El país acusa desde hace tiempo un lamentable déficit de legalidad. Las altísimas tasas de impunidad sobre casos en el orden criminal son la evidencia; el Estado es incapaz de hacer valer la ley en lo fundamental y eso involucra por igual a las autoridades a cargo de la prevención, al Ministerio Público, responsable de la investigación e inicio del proceso penal, al órgano jurisdiccional en su encomienda de impartir justicia y hasta al régimen de sanción, a cargo de los gobiernos. El abuso de la prisión preventiva y encarcelados sin sentencia son oprobio.

El problema también está en el ámbito civil y ratifica que el acceso a una justicia pronta y expedita es más aspiración que realidad. Está más en el discurso que en el día a día.

Considero que el reto mayor para el futuro del país es la legalidad. Todo proyecto de gobierno pretende resolver mucho en poco tiempo, y casi siempre acaba haciendo poco en largos tiempos. Es preciso centrarse en un objetivo. Abatir la impunidad, sin duda, es el gran paso para superar muchas de las insuficiencias que se padecen y que hoy son causa de discordia política, descontento social y pérdida colectiva de la estima sobre lo mucho bueno que tenemos como país.

Liébano Sáenz

@liebano