Les entreabrió las rejas


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Carlos MarínEl asalto a la razón

Primero se puso en duda la quema de restos de los 43 en el basurero de Cocula que, con excepción de un científico al que bastaron 20 minutos en el sitio para sembrar la sospecha, ningún perito serio ha rebatido; luego fue cuestionada la diligencia en el río San Juan que posibilitó la recuperación de fragmentos identificados plenamente en Austria como de uno de los jóvenes y con cierto grado de certeza de otro más; después los señalamientos de supuestos actos de tortura a los homicidas confesos, y todo para intentar tumbar la cruda “verdad histórica”.

Primero se puso en duda la quema de restos de los 43 en el basurero de Cocula que, con excepción de un científico al que bastaron 20 minutos en el sitio para sembrar la sospecha, ningún perito serio ha rebatido; luego fue cuestionada la diligencia en el río San Juan que posibilitó la recuperación de fragmentos identificados plenamente en Austria como de uno de los jóvenes y con cierto grado de certeza de otro más; después los señalamientos de supuestos actos de tortura a los homicidas confesos, y todo para intentar tumbar la cruda “verdad histórica”.

Se han elaborado más de mil 200 dictámenes periciales, realizado mil y pico de búsquedas con alrededor de 10 mil personas, practicado medio centenar de protocolos de Estambul y atendido casi al ciento por ciento las recomendaciones del GIEI, pero no aparece alguna evidencia distinta a la versión oficial.

Y ahora, ¡chin!: sin conocer el expediente de la más exhaustiva investigación hecha en la historia de México, un tribunal colegiado resolvió entreabrir las rejas a los asesinos…