LEONARDO LOMELÍ VANEGAS RECTOR DE LA UNAM: Vaya brete en el que está metida la Universidad Nacional Autónoma de México con el examen de admisión. Cuando se decidió implementar el examen en línea, uno de los argumentos fue favorecer la inclusión, es decir, que cualquier joven de cualquier región pudiera presentarlo. Suena bien, pero es … Continued
LEONARDO LOMELÍ VANEGAS
RECTOR DE LA UNAM:
Vaya brete en el que está metida la Universidad Nacional Autónoma de México con el examen de admisión.
Cuando se decidió implementar el examen en línea, uno de los argumentos fue favorecer la inclusión, es decir, que cualquier joven de cualquier región pudiera presentarlo. Suena bien, pero es poco real. Un estudiante que aspira a ingresar a la UNAM ya tiene el mínimo de recursos económicos para cursar la carrera, luego entonces, también los tendría para presentar el examen.
El caso es que, por primera vez, el examen se aplicó en línea y en teoría tenía todas las salvaguardas. La arquitectura tecnológica en la que se desarrolló el examen la proveyó la empresa Territorium Life y comprendía un sistema de vigilancia por vía de la IA; esto es, 12 medidas de seguridad, como validación de identidad, grabación del entorno del estudiante, sonido ambiente del lugar donde se hizo el examen, micrófono del equipo, etc.
Una vez iniciado el examen la computadora del estudiante no podía acceder a ningún otro programa, ni a ninguna barra de herramientas; solo podía avanzar o retroceder en la pantalla completa que ocupaba el examen. Hubo un supervisor humano por cada 150 aplicantes durante los 19 días en que el examen fue presentado; en este período, tres mil mostraron señales de conductas anómalas y fueron suspendidos.
El caso es que los resultados de los exámenes fueron inusualmente altos, sobre todo en los aplicados para carreras de alta demanda como son Medicina y Derecho. En 2025, solo cuatro alumnos obtuvieron la calificación perfecta de 120 respuestas correctas y, en este 2026, la cifra subió a 29.
Asimismo, el siguiente escalón de calificaciones entre 115 y 118 respuestas correctas fue extrañamente alto. Veamos el caso de la carrera de Medicina; si graficáramos los resultados por frecuencias, veríamos barras que concentran hacia la izquierda, en los que tienen entre 40 y 70 aciertos; en cambio, en 2026, la distribución es hacia la derecha donde está el mayor número de aciertos. Por ejemplo, en el examen 2025, solo 45 jóvenes tuvieron 115 aciertos; este año fueron 193 (El País, 27/07/26). ¿Cómo le hicieron los chavos?
Ante tal situación, la máxima casa de estudios se vio obligada a suspender el proceso de inscripción, pese a que ya publicó los resultados.
Para tratar de encontrar la mejor solución y sobre todo dar legalidad y certidumbre al Concurso de Selección de Ingreso a Licenciatura, la UNAM organizó una Comisión Técnica con 15 especialistas, con el objetivo de analizar los datos, procedimientos y resultados. Dicha Comisión se ha comprometido a dar los primeros resultados esta misma semana.
Como se ven las cosas, la UNAM tiene un mega problema de justicia y de ética. No es justo que un alumno que hizo trampa ocupe el lugar de uno que siguió la normas. Y tampoco puede la Universidad avalar comportamientos fuera de toda ética, como es hacer trampa.
La gran pregunta para resolver es si la Comisión puede detectar cuáles de los alumnos hicieron trampa y cómo fue hecha, lo digo para que haya pruebas. En caso afirmativo, el camino es muy sencillo: se dan de baja a esos alumnos y listo.
Ahora bien, si la Comisión Técnica no puede detectar fehacientemente a los tramposos, esto llevaría a la UNAM a la difícil decisión de cancelar el examen y repetirlo de forma presencial. Porque lo cierto es que se ve cuesta arriba que, a sabiendas de que algunos hicieron trampa, dar por bueno el actual examen.
Y está el tema de los rechazados. De los 158 mil que aplican, solo serán admitidos los 22 mil estudiantes que presenten las mejores puntuaciones, ya sea en el examen actual o en la reposición. ¿Qué será de los rechazados?
Cualquiera diría que hay otras alternativas educativas de calidad, pero los exámenes ya pasaron, como el IPN que lo celebró en mayo y la UAM lo hizo en junio. Y lo mismo puede decirse de las universidades estatales como la de Guadalajara, la de Nuevo León o la del Estado de México. Las universidades privadas son impensables, si no es que ya cerraron inscripciones. Con todo respeto, las Universidades “Benito Juárez” y las “Rosario Castellanos” todavía no son una opción válida como proyecto de vida. Así solo les quedarían los centros escolares patito que son baratos para no perder el año y volver a intentar el ingreso a la UNAM el próximo año.
La triste realidad es que, en México, entre el 35% y el 40% de los egresados de preparatoria ya no ingresan al nivel superior, fundamentalmente por causas económicas. Pero también la falta de cupo pesa, pues de los 550 mil jóvenes que salen de prepa, solo hay espacio para la mitad considerando todas las universidades públicas.
Con la colaboración de Upa Ruiz
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