Como se ve, el fentanilo no solo mata a los estadounidenses; aquí también hay adictos y, lamentablemente, fallecidos
LIC. OMAR GARCÍA HARFUCH,
SECRETARIO DE SEGURIDAD Y
PROTECCIÓN CIUDADANA:
A nadie le cabe duda de que los cárteles mexicanos son los principales productores y distribuidores de fentanilo en el mundo. Si bien una buena parte de los insumos la obtienen de Asia, aquí es donde se hacen las mezclas y se “tabletea” la droga.
A diferencia de la pasada administración, donde lo anterior se negaba sistemáticamente, el gobierno de la doctora Sheinbaum se ha tomado muy en serio la batalla contra la proliferación de dicha droga, en gran medida por la presión de EUA. Considerando el año pasado y lo que va de éste, se han incautado 1.8 toneladas de fentanilo y cinco millones de pastillas. En el vecino país se han incautado 14.7 toneladas, lo cual no habla de la porosidad de nuestra frontera y la facilidad para camuflar la droga al momento de trasegarla de un país a otro.
Sin quitar mérito a la estrategia de seguridad de la actual administración, no deja de llamar la atención un cierto vacío en el combate al narcomenudeo en el territorio nacional. Al respecto, InSight Crime elaboró un interesantísimo reporte bajo el título de Reglas locales, lecciones globales: cómo la gobernanza criminal moldea los mercado de fentanilo en el norte de México.
“La experiencia de la frontera norte de México,” dice el reporte, “muestra que la forma en que los grupos criminales gobiernan los territorios puede ser clave para entender dónde y cómo se establecen nuevos mercados de drogas” y más adictos, diría yo. Conforme fue madurando el negocio del fentanilo vendido en EUA y Canadá, también habría surgido un consumo interno en corredores estratégicos; en determinadas ciudades como Tijuana, Mexicali, Hermosillo, Nogales y Ciudad Juárez, la economía alrededor del fentanilo ha echado raíces, convirtiéndose en un problema para la salud pública y la seguridad.
La expansión habría sido diferenciada, en la medida en que las estructuras de narcomenudeo no son homogéneas; se trata de células que bien pueden operar bajo el manto de un cártel o lo hacen de manera independiente. El punto es que esas células son las que deciden qué llega a los consumidores y en qué condiciones; en vez de que los adictos lleven la pauta con la demanda, son las células las que toman las decisiones. “En Baja California promovieron activamente las ventas de fentanilo, lo que consolidó el mercado; en Sonora y en Ciudad Juárez, en cambio, restringieron su distribución, limitando el consumo a ciertos nichos de usuarios.”
Partamos de la base de que la introducción del fentanilo no crea su mercado desde cero, sino que se vincula a los mercados de heroína, metanfetamina, cocaína y marihuana. Asimismo, el mercado de fentanilo requiere de un contexto, incluso en donde el mercado de opioides es alto. Así las cosas, en Tijuana y Mexicali ha alcanzado una estabilización, mientras que en Nogales, Hermosillo y Ciudad Juárez es limitada la oferta a ciertos grupos de usuarios; es decir, en las primeras se ha dado una consolidación y en las segundas una contención.
¿Qué es esto de la contención? Resulta, don Omar, que la expansión del fentanilo depende de cómo los grupos criminales controlan los mercados locales. Se puede dar el caso de que restrinjan la venta, para mantener un perfil bajo ante las autoridades o para mantener el control territorial. Como sea, las células locales controlan la disponibilidad, el precio y la forma de distribución de la droga, pero dependiendo de qué tan estructuradas estén se da una cierta gobernanza criminal.
Y aquí llegamos al punto de la atención a las adicciones. No se ve que la política contra las adicciones -tanto en materia de prevención como de rehabilitación- sea lo suficientemente fuerte. La antigua CONADIC fue fusionada con otra dependencia para generar la Comisión Nacional de la Salud Mental y Adicciones; el año pasado tuvo un presupuesto de dos mil 114 millones de pesos para todo el país, lo cual significó una reducción de 13% con respecto al año anterior. Más allá de la campaña de “El fentanilo mata”, no se ve mucho. De la promoción y distribución de naloxona, el medicamento para prevenir una sobredosis, pues ya ni hablamos.
Como se ve, el fentanilo no solo mata a los estadounidenses; aquí también hay adictos y, lamentablemente, fallecidos.
Buena noticia
Parece que en Palacio Nacional se sacaron la lotería. El dirigente del Grupo Banco Mundial, Ajay Banga, ofrece una estrategia de inversión a cinco años alineada con el Plan México de la doctora Sheinbaum. Ojalá cristalice.
+ Con la colaboración de Upa Ruiz
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