Hasta ahora, la presidenta Sheinbaum ha sido muy hábil para capotear al mandatario estadounidense, pero no lo ha convencido de que tiene las riendas del país en la mano. Y esas son malas noticias para México
JUAN RAMÓN DE LA FUENTE,
SECRETARIO DE RELACIONES EXTERIORES:
+ Tras advertencia, no hay engaño.
Refrán popular
Vaya mensaje que el Departamento de Estado posteó en X. Es una foto blanco y negro que muestra al presidente Donald Trump con un rostro adusto y sobre la imagen se lee el siguiente texto: This is our hemisphere, enfatizando con color rojo our. Después de la forma en que se llevó a cabo el secuestro/arresto de Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, y de su esposa, pocas dudas quedan de la visión que el mandatario estadounidense tiene de su papel en el presente y en la Historia.
Ayer, múltiples colegas columnistas y analistas políticos se mostraron preocupados por los eventos ocurridos en Venezuela y las veladas amenazas a nuestro país por aquello del control que el crimen organizado tiene sobre México. Solamente Viri Ríos, columnista de Milenio, tenía una perspectiva más tranquilizadora; desde su punto de vista, la economía mexicana está tan imbricada con la de EUA que a este último país no le convendría llevar a cabo incursiones belicosas para combatir a las bandas de narcotráfico, pues rompería la estabilidad política y económica de México, lo cual rebotaría en el vecino país del norte.
Quisiera creer que doña Viri tiene razón. Pero me temo que su perspectiva parte de una racionalidad basada en el sentido común y no parece que el inquilino de la Casa Blanca goce de tal atributo. Su racionalidad, creo yo, es la del ego y el dinero, pero seguramente usted como psiquiatra, doctor De la Fuente, tiene más elementos para juzgarlo.
Empecemos porque Trump no entiende de razones legales. Hasta bien entrada la mañana del lunes fue que las cabezas de los Departamento de Estado y de la Defensa (ahora de la Guerra) informaron a los líderes de la Cámara de Representantes y del Senado sobre el operativo en Venezuela, siendo que debieron conocer los planes con anticipación.
Da la impresión de que Trump se siente el jefe de una nación colonial al puro estilo del siglo XIX. Si me apura, más parece un dilecto alumno del teórico militar Carl von Clausewitz, quien allá por el 1800 afirmaba que la guerra es un extensión de la política por otros medios. Y no parece que míster Donald tenga mucha paciencia con la política; lo suyo es el enfrentamiento con ventaja.
Más allá de Venezuela, el problema para el mundo y para México, es que cuando el jefe de una nación poderosa funciona según el principio de Clausewitz, se está lidiando con un hombre que altera todas las leyes, valores y principios acordados a nivel internacional y que permiten un mínimo de orden mundial. ¿Con qué cara va a exigir EUA a Rusia que deje en paz a Ucrania, si acaba de romper el orden -torcido, pero al fin orden- de Venezuela para regentear sus riquezas petroleras? ¿Qué argumento válido podrá esgrimir EUA si China decide mañana irse sobre Taiwán?
Es claro que la posición de Maduro como presidente tiene serias ilegalidades y que incluso las sociedades democráticas ven con buenos ojos el derrocamiento de un dictador y represor, pero no es cometiendo más ilegalidades que se va a resolver la situación.
El futuro inmediato el panorama no se ve despejado. Donald Trump le ha dado la espalda a la oposición de Edmundo González Urrutia y Corina Machado bajo el argumento de que no tienen legitimidad ni respaldo social; caray, doctor De la Fuente, si algo tienen es justamente eso. De lo que pueden carecer es del respaldo de la Fuerzas Armadas y los poderes paramilitares, encabezados por Vladimir Padrino, ministro de Defensa, y de Diosdado Cabello, ministro del Interior.
Por cierto, EUA ha ofrecido recompensas por 25 y 15 millones dólares para estos dos personajes. Es decir, la administración Trump ha decidido pactar con un gobierno conformado por dos presuntos funcionarios mafiosos, a cambio del control total sobre Venezuela y sus riquezas.
En cuanto a México, pretextos no le faltarán al inquilino de la Casa Blanca. No solo es el asunto de las drogas, tema electoralmente muy rentable ahora que se avecinan los comicios de medio término en EUA. También está el asunto de las empresas participantes en la industria eléctrica, las cuales siguen funcionando gracias a amparos, pero ahora que esta figura legal se volvió de papel, quién sabe cómo lo va a tomar. Y encima está lo mal valorada que ha sido la Reforma Judicial por los inversionistas estadounidenses, por no hablar de su interés en desaparecer el T-MEC.
Hasta ahora, la presidenta Sheinbaum ha sido muy hábil para capotear al mandatario estadounidense, pero no lo ha convencido de que tiene las riendas del país en la mano. Y esas son malas noticias para México.
+ Con la colaboración de Upa Ruiz
Nueva cuenta en X: Upa_ruiz
X: @Lmendivil2015
