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Los amantes del futbol, vamos más allá que solo el fanatismo al equipo con el que hemos crecido entendiendo a 11 jugadores en la cancha que van y vienen, tocan el balón y que cuando meten gol, enloquecemos como si pudiéramos sentir el triunfo en nuestro cuerpo.

En serio, va más allá.

Quienes pasamos esa delgada línea, por ejemplo, entre enojarse y perder los estribos cuando se pierde, a solo suspirar la derrota, apagar la tele, salir del estadio y seguir con la vida.

Cuando el fútbol se permea en la vida diaria, es a lo que me refiero con volvernos amantes. Porque entendemos que en cualquier situación de vida, todos tenemos una posición y que si entorpecemos al otro, no habrá manera de acabar bien. Otra, es que cuando se aprende a trabajar en equipo, defendiendo las individualidades, funciona.

Claro, no todo es romanticismo, porque también está la forma en la que aprendemos a exigir, a gritar, a pedir, y a refutar cuando algo no nos parece.

Todo eso se aprende del futbol y como dice el buen slogan de mis Rayados “en la vida y en la cancha”.

Por ejemplo, la fotografía que hoy le presento, aparece el presidente López Obrador, que bien pudo aparecer con un traje negro y mostrar sus condolencias de manera sensible ante el brutal ataque de los dos sacerdotes jesuitas en Chihuahua, pero ataviado de color azul, levanta la mano como cuando lo hacemos en el estadio, para encarar al árbitro o a los propios jugadores cuando algo han hecho mal.

En serio, cuando amamos el fútbol, es que vemos estas cosas.

Lo pude imaginar dentro de un estadio, alzando el brazo para decir ¿qué pasó? Y después me visualicé junto con cientos de miles de mexicanos preguntándole a él ¿qué le pasó?

¿Por qué ha abierto caminos al crimen organizado? ¿por qué no reacciona con sensibilidad ante asesinatos como el de los sacerdotes jesuitas? ¿por qué no defiende a las mujeres? ¿por qué dejó a los enfermos de cáncer sin medicamentos? ¿Por qué el sistema de salud se ha venido abajo? ¿por qué el AICM es una vergüenza? ¿por qué la inseguridad subió? ¿por qué no habla de lo que le importa a los mexicanos? ¿por qué defiende a sus hermanos de recibir dinero? ¿por qué su única causa es mantenerse en el poder, repartiendo dádivas? ¿por qué miente?

Alzaría la mano junto con muchos mexicanos, como cuando le cantamos las tradicionales frases al árbitro en pleno partido. Así como sale usted en la foto.

¿Por qué presidente? - 30f1327990f331af6305567c4f0ff1c17b276326w