Este viernes se presentó  el cantautor cubano Silvio Rodríguez en el Zócalo de la ciudad de México y por la mañana tuvo un evento protocolario con la Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum.

En el evento, la Jefa de Gobierno le entregó las llaves de la Ciudad de México y un diploma por ser huésped distinguido a Silvio Rodríguez, donde también le agradeció por “siempre estar aquí en nuestras vidas, nuestras certezas, nuestras convicciones, nuestros amores, sueños y realizaciones siempre, en la lucha de un presente y futuro feliz, solidario y transformador.”

En el escenario montado frente a Palacio de Gobierno, de manera informal y sin ningún tipo de cuidado, se presentó Martí Batres,

Claudia Sheinbaum se mostró emocionada, contenta y casi inspirada al leer el texto que le prepararon para el momento. Como pocas veces leyó con un buen ritmo, con suspiros y profundidad, algo así como si sintiera cada uno de los enunciados.

Al igual los invitados, en particular Martí Batres que no se cansó de mirar a la Jefa de Gobierno con una sonrisa de oreja a oreja, un poco así como la emoción de un fanático frente a sus ídolos.

Al eco de muy pocos aplausos, casi podría imaginarme a máximo 10 personas mirando el evento de forma presencial, aplaudiendo con todas sus fuerzas, pero que no les alcanzó para que se perdiera el eco de un lugar vacío.

En la fotografía vemos una de las tantas sonrisas y miradas directas que le dirigió Sheinbaum a Silvio Rodríguez, con una cercanía, empatía, aceptación, admiración y alegría. No hubo manera que no controlara el huracán de emociones, porque cada una de ellas la pusieron en evidencia.

Mi pregunta es ¿por qué a Silvio, sí? ¿Por qué a él lo recibe con las puertas abiertas? ¿Por qué le dedica un ensayo poético? ¿Por qué lo mira a los ojos en repetidas ocasiones en menos de 5 minutos?, ¿por qué lo toca por la espalda, por qué se le acerca y lo escucha?, ¿por qué lo atiende con semejante amabilidad?

¿Por qué?

¿Por qué no le pueden redactar un texto así para los familiares que perdieron a seres queridos en el colapso de la línea 12 del metro? O ¿por qué no puede dirigirle la mirada a las madres de hijos desaparecidos que la buscaron la semana pasada?

¿Por qué no sale a marchar con y por las mujeres en la capital? ¿Por qué vemos a la Jefa de Gobierno tan feliz y contenta, cuando siempre aparece apática y desinteresada en tener contacto con la gente?.

El poder de la fotografía trasciende emociones y recuerdos, porque con solo ver una escena fotografiada, podemos estimular cientos de imágenes que recorren nuestra memoria y todas las que me pasan por la mente en donde aparece Claudia Sheinbaum es totalmente lo opuesto.

¿Por qué con él, sí y con los capitalinos, no?

silvio rodríguez