Los populistas siempre hablan de colectivos, pero nunca de personas, suelen hacerlo de la ciudadanía como un todo, del pueblo y su gente, pero nunca se refieren a la persona como individuo y como un miembro de la sociedad que tiene derechos y sobre todo, que puede ejercerlos en su propia libertad.

Los populistas dividen y se encargan de vender una imagen que los hace cercanos a la gente, cuando en la realidad, no lo es.

Pero cuando la gente está ya “adoctrinada” o mejor dicho “cegada” a querer ver lo que en realidad es, como el que son divididos, aislados, callados y por lo tanto no son escuchados por sus líderes que en un tiempo les vendieron la idea contraria.

Hoy rescato dos imágenes del fin de semana pasado, con la intención de que no olvidemos que la fotografía, en primera instancia es la mirada directa del fotógrafo y de su ubicación, es imaginarnos en ese lugar y ver desde la mirada de quien da click.

Cuando observamos la fotografía olvidamos que estamos viendo lo que alguien le pareció interesante y posteriormente, le damos nuestra propia interpretación. Eso es uno de los beneficios de quienes observamos, ahora que hay tantas maneras de ver una misma escena en distintas imágenes a través de los celulares.

El presidente Andrés Manuel visitó comunidades en Oaxaca para compartir los beneficios de su proyecto Sembrando Vida, y para demostrar el apoyo a los daminificados por el huracán Agatha.

Pero lo que vemos en la foto es todo lo contrario, pareciera que la gente está más sola que nunca, porque ante los ojos y la presencia del presidente, son retenidos con cuerdas y los alejan del único cuadro de cemento en la localidad.

Primero, la gente que fue invitada a estar presente en el discurso de un hombre que apenas ha visitado la comunidad y que no les entusiasma del todo. Están porque tienen que estar, porque en el público en primera fila hasta niños pequeños que muestran su rostro de desinterés y otros hasta se voltean. Al igual los adultos, hay quienes sacan sus teléfonos para sacar una imagen, pero hay otros que no saben si quiera por qué están allí.

El presidente en uno de sus actos, para mi gusto, más deplorables, se coloca sobre una especie de “banqueta” de cemento, un rectángulo tan pequeño que solo cabe él. El espacio “exclusivo” para el de pantalón oscuro de vestir y una guayabera blanca, intacta, no arrugada y limpia.

Su rostro con una sonrisa, creyendo que le habla a un público convencido de estar allí. Una simulación completa de quien se cree el “rockstar” en una comunidad en donde no tienen una calle pavimentada, o materiales completos para construir viviendas.

Se pinta como el cercano a la gente porque les escucha y les reparte ayudas, pero no se atreve a acercarse, ni permite que los demás se acerquen.

Desde este punto, quien tomó la foto lo hizo desde el lugar más oportuno para tener una imagen más completa de lo que fue su visita.

Quien fotografía también pone en riesgo la imagen de quien aparece, porque si no coincide con el plan, vemos lo que hoy vemos usted y yo.

Al igual pasó con una fotografía de la señora Beatríz Gutiérrez en el concierto de Silvio Rodríguez, que la compartió un amigo de ella en redes sociales aplaudiendo que estaba junto al público y sin ningún tipo de seguridad a su lado.

Pero pasa lo mismo, están con la gente pero sin estar. Ella en un área VIP delimitada por vallas negras y muy poca gente. Quien la fotografía la conoce, está a su lado y aún y conque todos aparecen cubriéndose de la lluvia, ella aparece seca y sin ningún tipo de protección.

¿En serio le creemos que lleva todo el concierto allí? ¿En serio creen que no nos damos cuenta de sus eventos planeados y con poca gente? La propaganda también se desgasta, y ojalá continúe así hasta el 2024.

Los populistas mienten, no se crean todo lo que ven.