El crimen organizado carcome lo que se encuentra

laura garza

Laura GarzaEnfoque Manual

La imagen de hoy es para colocarnos ante una realidad que vemos lejana, que no la apropiamos porque la distancia y la vida citadina nos mantiene distantes de lo que sucede en este tipo de comunidades

Los grupos de autodefensa se han convertido en la salida más rápida de ciudadanos de pequeñas comunidades en distintos estados de nuestro país, para auto protegerse y salvaguardarse de la violencia indomable por parte del crimen organizado.

Los primeros grupos denominados como autodefensas fueron por ahí del 2013 en los estados de Michoacán, Guerrero y Morelos.

Comunidades indígenas, en su mayoría, que se han topado ante extorsiones, asesinatos, robos y que han sido extraídos de sus propios hogares sin poder hacer nada, sin ninguna autoridad que los rescate y que peleen el territorio.

La región de Pantelhó es la que más balaceras y afectaciones han recibido sus habitantes, según números reportados en distintos medios son más de 2000 personas las que han sido desplazados de sus hogares por la violencia.

Allá en Chiapas, son el grupo “El Machete” o “Los Machete” los que han tomado el mando, hombres jóvenes en su mayoría, vestidos de jeans, gorras, pasamontañas, lentes oscuros y armados con fusiles de asalto y machetes.

El pueblo de indígenas tzotziles y tzeltales de Pantheló respaldan a este gran ejército de hombres que se han puesto como objetivo, expulsar a los sicarios, narcotraficantes y al crimen organizado que les ha venido a robar la paz.

Los Machete son un grupo grande y se han envalentonado a defender a más de 80 comunidades de la zona.

La imagen de hoy es para colocarnos ante una realidad que vemos lejana, que no la apropiamos porque la distancia y la vida citadina nos mantiene distantes de lo que sucede en este tipo de comunidades que se van perdiendo por el paso del tiempo porque nadie las defendió, nadie las cuidó y nadie se atrevió a ponerle un alto al crimen organizado.

México ha estado perdiendo territorio ante la ofensiva del crimen organizado, de la crudeza de sus ataques y la falta de coraje y estrategia de una policía local y estatal que, ante sus propias debilidades y carencias, se han dejado engatusar por quienes les pagan más, haciendo menos.

En la foto aparece una pareja de adultos mayores que perdieron su casa, que miran cómo su techo está destruido por completo, en cómo su hogar está en ruinas después de un enfrentamiento entre Los Machetes y los delincuentes.

La escena pareciera que es de Medio Oriente, los rastros de una explosión, un derrumbe, un ataque por aire. Pero no, es en México, es una pareja que ha perdido todo, sin deberla, ni temerla.

El señor con su pantalón café, sus botines llenos de tierra de su propio terreno, de sus propias cosas, con su camisa arrugada, sudada quizá por el calor y doblada a la mitad con una especie de nudo mira de reojo los escombros.

Su sombrero lo tapa del sol, pero no se salva de ver la destrucción.

Su mujer se deja sostener por la mano de él, se aprietan fuerte, mientras que su brazo izquierdo lo esconde tras ella, porque no sabe qué hacer, porque la han tomado por sorpresa, porque le duele y no hay mas que ver con una vista que solo puede ver hacia el suelo, en donde quedó todo y en donde los ha dejado la violencia.

Dos puertas, unos 20 pasos de distancia entre ellas y en medio ellos dos. Bajo una línea de sombra que es lo único que los cobija, porque el sol pega fuerte y no distingue ni a él, ni a ella.

Una gran fotografía por parte del fotoperiodista Víctor Camacho de La Jornada, estuvo allí y pareciera que en silencio se coló a la dolorosa escena de esta pareja, como si no lo vieran, ni escucharan.

Víctor como una especie de fantasma ante el dolor y la tragedia ajena, que al colarnos dentro del escombro de ese hogar, la hacemos nuestra y duele.

Duele porque el país está dividido, porque unos ven para el norte, otros para el sur, otros no salen del centro del país, pero nadie ve hacia Chiapas, nadie mira más abajo en donde el crimen organizado carcome lo que se encuentra.

Hay trabajos que se tienen que hacer y que pocos aprecian, justo en ese tipo de crisis sociales y llenas de furia y crueldad, y ese es el que hace el fotoperiodista que encuentra cómo fotografiar este tipo de escenas para que usted y yo hagamos conciencia, que tenemos muchos Méxicos y este es uno.

El crimen organizado carcome lo que se encuentra
Foto: Víctor Camacho/ Instagram @tuguchisfoto
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