Minuto a Minuto

Internacional Delcy Rodríguez designa a nuevo jefe de Guardia de Honor y de contrainteligencia militar
Delcy Rodríguez designó al general Gustavo González López como comandante de la Guardia de Honor Presidencial y titular de la DGCIM
Internacional Senador demócrata apunta a la posibilidad de acciones militares de Estados Unidos en Cuba y Colombia
El líder de la minoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer, mostró su preocupación por las acciones del Gobierno de Estados Unidos
Internacional EE.UU. podría enjuiciar a la tripulación del petrolero incautado en el Atlántico
La Casa Blanca advirtió que la Presidencia actual "no va a tolerar" que el buque Marinera transportara petróleo sancionado
Entretenimiento Miles de admiradores acuden a la misa funeral de Brigitte Bardot en Francia
A la misa de Brigitte Bardot, icono del cine mundial, acudieron personalidades del espectáculo y de organizaciones de protección de animales
Nacional Alertas Naranja y Amarilla por frío en la CDMX: Se esperan temperaturas de hasta 1°C para este jueves 8 de enero de 2026
Autoridades de la CDMX activaron las Alertas Naranja y Amarilla por frío para la mañana del jueves 1 de enero de 2026

¿Es posible hallar un paso racional a través de la niebla de la ira de la guerra?

Sí. Hay leyes sobre la guerra en la ONU y en las convenciones de Ginebra.

Las rigen dos principios.

Primero: la población civil no debe ser blanco intencional de la guerra.

Segundo: las guerras deben ser justas en sus razones y en sus procedimientos.

El primer principio cae de su peso: la guerra es entre gente armada, no puede incluir a la población civil desarmada. Es una garantía mínima que debe regir las guerras, en medio de su inherente atrocidad.

El segundo principio es menos obvio pero no menos exacto. La razón por la que se declara una guerra debe ser juzgada aparte de la forma como se hace la guerra declarada.

El por qué de una guerra puede ser justo, pero el cómo se ejerce la guerra, puede ser atroz. Una razón justa para declarar la guerra, no justifica todos los medios para llevarla a cabo.

Los países, como los individuos, tienen derecho a la violencia para defender su existencia. Pero no a cualquier violencia. No a la violencia, por ejemplo, contra la población civil desarmada.

Los actos terroristas de Hamás contra Israel son genocidas en el por qué y terroristas en el cómo. Son condenables sin más, según las leyes de la guerra vigentes en los códigos civilizatorios de Occidente.

La represalia de Israel contra Hamás, por el contrario, tiene hoy un por qué justo, pero un cómo que está en la orilla de la misma barbarie terrorista que la agredió.

La nación de Israel está obligada a autocontenerse en el cómo de su represalia, porque es la parte del conflicto de la que puede esperarse eso, y a la que puede fortalecer una conducta civilizada en medio de la crisis.

Se dirá que la carga es desproporcionada, que las leyes civilizatorias de la guerra dan ventaja a quien no las cumple.

Sí, pero las leyes de la guerra de que hablamos son las reglas de la civilización que tenemos, y la civilización debe pagar su precio para imponerse a la barbarie, no mimetizarse con ella.

(Amanda Taub: “Israel, Gaza and The Laws of War”, NYT 12/11/23)