Minuto a Minuto

Nacional Enfrentamiento en tianguis El Salado de Iztapalapa deja una mujer muerta
Una mujer murió como víctima colateral de un enfrentamiento armado en el tianguis El Salado de la alcaldía Iztapalapa
Deportes Raúl Jiménez será operado y estará fuera de las canchas hasta 2027
El delantero mexicano Raúl Jiménez tiene una lesión en la rodilla izquierda, por lo que se operará y volverá a la actividad hasta 2027
Nacional Canciller Velasco comparece ante el Senado; reitera la soberanía nacional
El canciller Roberto Velasco expuso que la prioridad de la política exterior es la protección a las comunidades mexicanas en el mundo
Nacional FGR avanza 92 % en caso del Rancho Izaguirre y desmiente incineración masiva
La FGR desmintió que en el Rancho Izaguirre, ubicado en Jalisco, se realizara una incineración masiva de personas
Entretenimiento Reportan detención de Naim Darrechi en España; esto es lo que se sabe del influencer que salió de México tras la polémica con la mamá de ‘Abelito’
El influencer Naim Darrechi dejó tierras mexicanas tras la polémica que tuvo con la mamá de 'Abelito' al señalarlo de acoso

Las cuentas de las fuerzas armadas en la lucha contra el crimen organizado son deficitarias en todos los rubros.

Para empezar, como demostró Laura Atuesta, sus operativos son los que dejan una secuela mayor de homicidios en los municipios donde intervienen (https://bit.ly/2AOWGAZ).

Las fuerzas armadas son también las más letales a la hora de enfrentarse con presuntos delincuentes. Lo han demostrado Catalina Pérez Correa, Carlos Silva Forné y Rodrigo Gutiérrez en “Indice de letalidad: menos enfrentamientos más opacidad”, donde midieron el número de civiles muertos por cada muerto de las fuerzas de seguridad y la proporción de muertos y heridos en cada enfrentamiento. En ambos registros, la letalidad del Ejército es varias veces superior a cualquier otra (https://bit.ly/2QUNkZN).

También es mayor el índice de detenidos por las fuerzas armadas que han sido torturados antes de ser entregados a la autoridad civil, como demostraron Ana Laura y Beatriz Magaloni en su texto “Un método de investigación llamado tortura” (https://bit.ly/2QUNkZN).

Las fuerzas armadas registran también los más altos índices de opacidad a la hora de explicar cómo sucedieron los enfrentamientos, la mayor parte de los cuales se reportan como fortuitos, y donde siempre hay más presuntos delincuentes muertos que heridos, y muy pocas bajas militares, tal como lo demostraron Alejandro Madrazo, Jorge Javier Romero y Rosario Calzada en “Los combates. la ‘Guerra contra las drogas’ de Felipe Calderón” (https://bit.ly/2FUJFGf).

Por último, según la Encuesta Nacional de Población Privada de la Libertad, hecha por el Inegi en 2016, también las quejas por maltrato y tortura de las fuerzas armadas son muy superiores a las emitidas contra la policía, sin que las de estas últimas sean defendibles.

Puesto todo junto, lo que tenemos es un retrato inaceptable de usos y costumbres de las fuerzas armadas en su lucha contra el crimen.

Es un cuadro de violencia letal desproporcionada, discrecionalidad y opacidad en las decisiones de enfrentamiento, maltrato y tortura a los detenidos y multiplicación, más que contención, de la violencia.

No hay capricho en las quejas y en los temores de los expertos sobre la Guardia Nacional. Hay conocimiento cabal, demostrado, de lo sucedido hasta ahora.