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Omar García Harfuch es el único secretario que tiene una cuenta de “seguidores”, traducida como “fans”, es decir, admiradores. Cual si fuese estrella de cine. Por lo que, su apodo de “Batman” encaja perfectamente.

Es, también, el responsable de la Seguridad Pública, tanto de la dependencia a su cargo, como dentro de una entelequia conocida como “Gabinete de Seguridad”.

Su más reciente hazaña fue el traslado a Estados Unidos de 37 reos que, textual: “… representaban una amenaza real para la seguridad del país”.

Para documentar el asombro colectivo porque dichos criminales estaban presos en una cárcel de altísima seguridad, con protocolos que incluso lesionan derechos humanos, una verdadera fortaleza donde es imposible romper sus reglas de convivencia interna.

¿Cómo podían amenazar la seguridad nacional desde estas paredes impenetrables?

Que, además, están bajo la supervisión directa del propio titular Harfuch.

O sea, para que comencemos a no entender, dichos personajes nefastos fueron detenidos en este sexenio, puestos a disposición de un juez que dictaminó que debían ser internados en Almoloya, donde no existen privilegios para los internos, prisión creada precisamente para reos peligrosos. Donde no se puede introducir ningún tipo de comida o prenda de vestir, no hay celulares, los internos no pueden tener en su celda ningún artículo personal, ni siquiera sus medicamentos. Y las muy esporádicas visitas son supervisadas.

¿Qué hacían, con omisión y/o corrupción de qué autoridades que dependen de García Harfuch, para amenazar la seguridad no de un sector de la sociedad, no de una población, sino de todo el país.

Justo como si fuesen terroristas con mando sobre un ejército de hombres armados y dueños de infinidad de recursos. Invencibles enemigos del país, tan poderosos que no podían ser sometidos por el Gobierno de la República.

¿Por cuánto tiempo se les permitió realizar acciones contra la seguridad nacional dentro de esta cárcel?

¿Cuántos más, encerrados en prisiones de inmensa seguridad, atentan hoy contra la seguridad nacional?

¿Qué sistema de inteligencia bajo el mando de Harfuch, o de qué otra autoridad, descubrió su altísima peligrosidad?

¿Nos reímos del argumento o nos preocupamos?

O es que ya ni siquiera nos importa…

Lo cierto es que el traslado de estos 37 personajes “criminales” fue, como dijo la Presidenta Sheinbaum, por petición del gobierno de Estados Unidos.

Solicitud directa de “traslado”, camino corto en lugar de solicitar su extradición, como debería por los tratados internacionales que hemos firmado. ¿Se hizo la petición directamente a la Presidenta, a la titular de Gobernación, a quién?

Dicho traslado fue informado oficialmente por el “Gabinete de Seguridad” una entelequia muy compleja de conocer, que, de acuerdo con la Página oficial del Gobierno se trata de “una instancia de coordinación de las instituciones del gobierno federal en materia de seguridad y gobernabilidad del país”, integrada por nueve instituciones y presidida por la primera mandataria.

Una de estas “instancias” es la Guardia Nacional, que en su organigrama depende de la Secretaría de la Defensa Nacional, bajo el mando del general Ricardo Trevilla, de donde resulta por lo menos extraña su participación. Otra, según dicha página oficial, sería el Centro Nacional de Inteligencia. Y una más el “Secretariado Ejecutivo”.

¿Cuál de estas instituciones paga al jefe de prensa, o escritor de boletines oficiales, de quién depende directamente su comunicación social?

Otro de los misterios a resolver este sexenio.

Mejor sigamos las actividades de don Omar en su página de admiradores: “Omar García Harfuch Club Fan” (@OHarfuch), que inicia con su fotografía vestido con el uniforme de policía federal, en los tiempos de Genaro García Luna…