México llegó en el mes de marzo de este año a una cifra de ejecuciones mayor que la más alta reportada desde el inicio de la guerra contra las drogas de 2007.

Como se recordará, en una espiral vertiginosa, a partir de la declaratoria de guerra contra el crimen organizado y el narcotráfico, México pasó de una tasa de 8 homicidios por cada 100 mil habitantes en 2007, a una de 23 por cada 100 mil en 2011. En abril de 2011, registró la cifra más alta de ejecuciones atribuibles al crimen organizado: mil 626, un promedio de 54 por día.

A partir de 2011, la tasa de homicidios empezó a bajar, hasta alcanzar un rango de 16 homicidios por cada 100 mil habitantes en 2014. En agosto de ese año hubo 366 ejecuciones atribuibles al crimen organizado: unas 10 por día, contra las 54 de tres años antes.

A partir de 2014, sin embargo, la marea volvió a subir, suavemente en 2015, y con rapidez en 2016, hasta llegar en marzo de este año a la cifra récord de mil 651 ejecuciones atribuibles al crimen organizado. (Las cifras de ejecuciones son de Eduardo Guerrero: www.lantiaconsultores.com)

Parece que el sexenio de Peña Nieto entregará unas cuentas de sangre considerablemente mayores que las del sexenio de Felipe Calderón, ya de suyo desorbitadas.

¿Qué pasó? ¿Por qué la caída a partir del 2011, el nuevo ascenso a partir de 2014 y el desbordamiento de 2016-2017?

Me temo que nadie tiene una explicación puntual para este fenómeno, amenazante y resistente como ninguno, pues en los mismos años de su propagación se han empeñado en su combate miles de millones de pesos y el esfuerzo de cientos de miles de policías locales, federales, soldados y marinos. Hay unos 450 mil policías municipales y estatales en México, unos 50 mil policías federales, unos 260 mil soldados y 54 mil marinos.

¿Cuánto dinero y cuantos efectivos más hacen falta para contener la marejada? Nadie lo sabe, pero se afianza la sospecha de que la estrategia seguida hasta hoy no es la consecuencia inevitable, sino la causa eficiente de la violencia que quiere combatir.

hector.aguilarca[email protected]