Esto del predialazo no es una “mala interpretación” vecinal, eh: esto es ingeniería fiscal diseñada para financiar el proyecto político de largo alcance de Brugada
Brugada convirtió en dogma la discusión sobre el aumento del predial. Su conclusión es “lo que digan, no subirá el predial”. Pero sí subirá: bastará con revisar los recibos en 2027. Y para entonces, ya si, háganle como quieran.
Prometer que no habrá nuevos impuestos es mantra populista. Por eso el gobierno capitalino diseñó la trampa perfecta mediante la ley de armonización catastral, que disparará el valor del inmueble sobre el cual se calcula el cobro.
Técnicamente, la jefa de Gobierno no miente. Su truco consiste en que incrementará el valor del inmueble sobre el cual su gobierno calculará el cobro. Por eso es que bastará con revisar los recibos en 2027.
Pero da igual si el aumento del predial viene por porcentaje o por avalúo, pues el resultado final es un golpe directo a la economía familiar: en este caso a la clase media, mayormente la propietaria de inmuebles.
Es una treta: los dueños pagarán más por poseer inmuebles, sin que Brugada suba las tasas: lo dice el Programa de Ordenación de la Zona Metropolitana del Valle de México, que es el que mandará, diga lo que diga ella.
¿Por qué la urgencia de ensartar a quienes pagan impuestos? Para las elecciones de 2027, Morena necesita dinero a como dé lugar para sostener los apoyos del Bienestar, y la CDMX es la caja chica ideal, por ser el mercado inmobiliario más caro.
En colonias como Polanco, Lomas de Chapultepec, Roma, Condesa, Santa Fe… los precios de departamentos por metro cuadrado ya se tutean con barrios residenciales de Madrid, Barcelona o zonas intermedias de Miami.
Bajo la “actualización masiva con drones”, el valor catastral pasará de 1 a 3 millones para equipararse al precio comercial del mercado: el recibo que llegará se triplicará en automático, sin necesidad de cambiar una sola ley fiscal.
Además, Brugada incluyó otras medidas, como el gravamen al baldío subutilizado, que es un impuesto por desperdicio urbano, mediante el cual asfixiará a los propietarios y forzará la venta de inmuebles en subasta pública.
Brugada determinará si una una casa vieja, un edificio con baja densidad o un terreno con jardín tienen demasiado espacio no construido o desaprovechado. Si ella dictamina que está “subutilizado”, le meterá 1% de impuesto extra.
El objetivo final es usar esos espacios para construir departamentos de interés social y dárselos a sus bases electorales, quitándole el predio a quien no tiene dinero o planes de construir, para que su gobierno se lo quede.
Esto del predialazo no es una “mala interpretación” vecinal, eh: esto es ingeniería fiscal diseñada para financiar el proyecto político de largo alcance de Brugada.
Porque Brugada quiere ser presidenta de México en 2030, apoyada por López Obrador.
