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El gobierno volvió a su promesa de crecer la economía al seis por ciento. Pero como está la cosa, ya cualquier número superior a cero sería bienvenido. Porque el 2.0 de antes de la 4T, pronto será algo que sólo exista en la imaginación. Como los unicornios.

¡Aquel 2.0 de 2018! ¿Se acuerdan? Fue calificado como año perdido para la economía, aunque estaba arriba del promedio mundial. Sin embargo, con un 2.0 hoy el país estaría en Jauja, aquel reino de abundancia donde colgaba la longaniza desde los árboles.

Porque ayer el Banco de México pronosticó una caída del PIB de 8.8 por ciento para este año, por “el alto grado de incertidumbre sobre la duración y profundidad de la crisis”. Y para 2021 adelantó una caída de otro 0.5 por ciento.

¡Aquel 2.0 de 2018! ¿Qué dejó, pese a ser calificado como un año perdido para la economía? Dejó el cierre de una etapa en la que:

–El poder adquisitivo del salario de los mexicanos aumentó 17 por ciento.

–Fueron creados cuatro millones de nuevos empleos formales.

–La inversión extranjera registro números históricos, con 192 mil millones de dólares.

–Las reservas del Banco de México llegaron a 173.5 mil millones de dólares, las más elevadas de su historia.

–La deuda pública quedó en 45 por ciento del PIB, y México fue el único país del G20 en disminuir esa proporción desde 2015.

–El ahorro de 20 años del país para posibles contingencias en los ingresos (para algo como el Covid-19, por ejemplo) pasó 17 mil millones de pesos en 2012 a con 300 mil millones en 2018.

–El IMSS tenía 73 mil millones de pesos en reservas.

Pues con la noticia de que, regresar a aquello empieza a ser algo que sólo existe en la imaginación. Como los unicornios. Pero el actual gobierno acierta en que el crecimiento económico debe de ir acompañado del bienestar del alma.

Aunque no hay que desdeñar a Mistinguett y su frase: “El dinero no da felicidad, pero al menos calma los nervios”. Pero es cierto que lo material no es suficientes para dar sentido a la vida. Se necesita cultura y educación. Presupuesto para ambas, pues.

Lo que sucede es que ¡aquel 2.0 de 2018! daba para mantener un fondo de 498 mil millones de pesos destinados a la ciencia y tecnología, becas en el extranjero, educación de excelencia y financiamiento para producción cinematográfica.

Sin embargo, apenas la semana pasada el actual gobierno estaba proponiendo una reforma para desaparecer 44 fideicomisos que acumulan 91 mil millones de pesos, entre éstos el ya disminuido Fondo de Inversión y Estímulos al Cine.

Al final todo acaba en el crecimiento económico.

Aunque sea de 2.0.