Pandemia por coronavirus (Cobertura especial)

La vacunación en las redes y en la realidad

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Leopoldo GómezTercer Grado

A pesar de la incomodidad por la espera, las crónicas de reporteros destacaban el orden y la calma en las filas. Y una vez inoculadas, la sensación predominante en las personas era de emoción y esperanza

El inicio de la vacunación a adultos mayores en Ciudad de México hizo evidente el abismo entre las batallas en Twitter y las experiencias de la gente en la calle. Mientras en las redes algunos describían un caos, para otros, el éxito solo podía ser negado por quienes jamás han hecho una fila.

A pesar de la incomodidad por la espera, las crónicas de reporteros destacaban el orden y la calma en las filas. Y una vez inoculadas, la sensación predominante en las personas era de emoción y esperanza.

Los datos de Consulta Mitofsky muestran que las evaluaciones de los capitalinos son mucho menos ácidas que las que tanta atención generaron en redes sociales.

Es cierto que, en las valoraciones sobre el gobierno y la vacunación, las posiciones están condicionadas al acuerdo con el Presidente: 80 por ciento de quienes lo aprueban dicen que el proceso ha sido muy eficiente; mientras que el mismo porcentaje de quienes lo desaprueban opina justamente lo contrario.

Sin embargo, la polarización disminuye cuando, con el gobierno fuera de la ecuación, la gente evalúa temas como la atención en los módulos, el cuidado de los adultos mayores o incluso los tiempos de espera. En todos los rubros, las calificaciones son claramente positivas.

En el mismo sentido, casi tres cuartas partes de los encuestados dicen que, por lo que saben, las personas que se han vacunado salieron contentas de los módulos.

Además, las expectativas sobre los tiempos de vacunación son bastante realistas y abren un importante espacio al gobierno: más de la mitad de los entrevistados piensa que su turno tocará a finales de este año o hasta el próximo.

Al igual que los relatos periodísticos, estos datos muestran que la gente no está dando las batallas de las redes. Al margen de identidades partidistas y posiciones ideológicas, la mayoría de quienes acudieron a vacunarse quedaron satisfechos y eso fue percibido por el público en general.

El reto para el gobierno es avanzar consistentemente para mantener ese ánimo. El riesgo, sobre todo de cara a las elecciones, es que se agoten las reservas de paciencia y buena voluntad que hasta ahora han predominado. Habrá que ver cómo avanza el proceso en las demás entidades del país.

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