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Coincido con López Obrador en que su proyecto de gobierno, su propuesta de “salida para México”, necesita un plebiscito.

No creo que el plebiscito sea, como él dice, entre el “régimen caduco” y el “cambio verdadero”, pero sí entre dos proyectos antagónicos del país.

He comentado en esta columna el proyecto de López Obrador, contenido en diversos pronunciamientos y, sobre todo, en su libro La salida.

Está clara su enorme distancia, y su índole adversaria, respecto de todo lo que el país ha venido haciendo en estas décadas, durante los años de la democracia, pero también desde antes, desde el fin del gobierno de José López Portillo, en 1982, y el principio de los gobiernos neoliberales o neoporfiristas, como los llama el propio AMLO.

AMLO quiere revertir las reformas pactadas estos años por el PRI, el PAN y el PRD, llevándose de paso el proyecto de aeropuerto en construcción, que sería su segundo en echar abajo.

Quiere restituir una rectoría del Estado como la de antes de 1982 y una Presidencia rectora de cuyo ejemplo bajarán los bienes públicos que la nación necesita: honestidad, crecimiento económico, bienestar y amor.

Más allá de lo dicho en su discurso, el proyecto de país esbozado por López Obrador plantea en los hechos, efectivamente, la necesidad de un plebiscito, una elección en blanco o negro: este proyecto o su contrario.

Las cosas son útiles cuando se necesitan. La segunda vuelta y la discusión en torno a ella tienen pertinencia hoy porque es útil. Nuestra democracia ha llegado a una encrucijada en su fragmentación. Tiene un candidato, López Obrador, que quiere romper con lo hecho hasta ahora, y otros, al menos los del polo del PRI y los de polo PAN-PRD que no solo no quieren esa ruptura, sino que la ven como catastrófica para el país.

Los votantes no tienen que elegir en 2018 entre diversas opciones democráticas, sino entre dos proyectos de país. Deberían poder decir con absoluta claridad cuál de los dos proyectos quieren: el que enuncia con todas sus letras López Obrador o el que balbucen con distintas tonadas el PRI y sus aliados y PAN-PRD-cuarto polo con los suyos.

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