La realidad se impone

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Liébano SáenzParalaje

La disciplina y el control administrativo van a ser fundamentales para evitar el desorden y la corrupción

Si hay una victoria a mitad del gobierno del Presidente López Obrador es la de la realidad, la que se impone a su modo, incómoda e implacable a la vez. La realidad que acaba con el sueño, la que se manifiesta en múltiples planos: el voto libre, la pluralidad como expresión del México diverso, las instituciones como cauce para la competencia y la solución de controversias, el peso de la relación bilateral con el país más poderoso, la secuela de la pandemia y, muy especialmente, la economía.

El Presidente ha empezado a actuar acorde a la nueva circunstancia. Lo más significativo ha sido la inclusión en la SHCP de un economista con sólidas credenciales y con autoridad técnica y personal para imprimir un sello de responsabilidad en las decisiones a su cargo. Los órganos autónomos no podrán ser afectados consecuencia del resultado electoral. La discrecionalidad llegó a término.

En Ciudad de México, no recae toda la responsabilidad de los resultados del pasado domingo sobre la jefa de Gobierno. Es cierto lo que dice el Presidente sobre la necesidad de trabajar con más cercanía a la gente. Quien sí ha fallado es un puñado de funcionarios del gobierno y destacados morenistas, que han jugado a las contras en una proceso de sucesión adelantada. El descuido y la soberbia en la gestión del Dr. López-Gatell, el desabasto de medicinas, la desaparición de guarderías y apoyos para las mujeres violentadas, el desprecio a la ciencia y la cultura, entre otras razones, también han afectado y ese es el reclamo de las clases urbanas, no solo de Ciudad de México, sino prácticamente de todas las zonas metropolitanas.

El peso de la realidad corre a la par del paso del tiempo. Los espacios de maniobra se estrechan y es previsible que el mandatario tenga que seguir haciendo ajustes no solo en el equipo, también en la política. La disciplina y el control administrativo van a ser fundamentales para evitar el desorden y la corrupción.

Finalmente, la realidad es que su partido ganó en zonas muy comprometidas por el crimen organizado, al tiempo que la presión interna y externa hacia una revisión de la estrategia en materia de seguridad están a la vista. Algo diferente tendrá que hacer para mantener la viabilidad de su movimiento.

Liébano Sáenz

@liebano

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