Pandemia por coronavirus (Cobertura especial)

La pertinencia del centro

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Liébano SáenzParalaje

La pertinencia del centro no es cuestión de comodidad individual, no lo es, sino de ver más allá de la circunstancia actual y pensar en la recuperación una vez que se trascienda el estado de ánimo de guerra

n medio de la polarización que vive el país, una de las mayores dificultades es invocar la pertinencia del centro. Sin duda, no solo es una postura minoritaria, sino también incómoda. Así es porque en tiempos de guerra, el centro es condena de unos y otros. Escapar al estado de ánimo que envuelve al país no es un tema menor. La pertinencia del centro no es cuestión de comodidad individual, no lo es, sino de ver más allá de la circunstancia actual y pensar en la recuperación una vez que se trascienda el estado de ánimo de guerra. La reforma eléctrica de AMLO ha polarizado al país.

Optar por evitar los extremos no es cuestionar el derecho que cada quien tiene para suscribir proyectos o rechazarlos. La pertinencia del punto de equilibrio no descalifica a quienes están a favor del gobierno o a quienes se le oponen. El centro es un esfuerzo para encontrar lo que haya de razón en los campos opuestos, lo mismo el rechazo razonado en temas relevantes que la aceptación de un proyecto que tiene vía argumentada. Es participar de la convicción de que un mejor mañana habrá de construirse no a partir de la victoria de unos o el aplastamiento de los otros, sino de la concordia y la reconciliación.

La pertinencia del centro no es ingenuidad. Se parte de la dificultad, por la misma polarización y el descontento que le precedió y que persiste. Es claro que llevará tiempo ingresar a una nueva etapa. La competencia por la elección intermedia complica el escenario, pero es fundamental defender a las instituciones de la polarización que todo arrolla. Llegará el momento, seguramente hasta que llegue un nuevo gobierno, para que se parta de una nueva base al margen del encono, el enfrentamiento y la descalificación de quienes no piensan igual. En ese escenario futuro e inevitable es donde lo que se construya desde ahora, desde el centro, puede rendir mayores frutos.

Reivindicar al centro del debate es convocar a la razón y a la tolerancia; invitar a un diálogo sobre los temas fundamentales sin descalificaciones ni fijaciones. Tenemos que partir del respeto y dar ocasión a que cada quien exponga el sentido, propósito y medio para hacer valer su causa, con la convicción de que es mucho más lo que nos debe unir hacia el futuro que lo que nos separa en la coyuntura.

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