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Las autoridades locales aún no han identificado a la víctima ni han aportado más detalles sobre el accidente, que tuvo lugar en Starbase

 

La conmemoración del 112 aniversario de la defensa del puerto de Veracruz es un recordatorio de que la soberanía no es una construcción diaria que exige congruencia entre lo que se dice y lo que se hace desde el poder.

La presencia de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo en la Heroica Escuela Naval Militar, en Antón Lizardo, cumplió con el protocolo histórico. Su mensaje, centrado en que “la soberanía la llevamos las y los mexicanos marcada con fervor”, se inscribe en una narrativa nacionalista que ha marcado a la llamada Cuarta Transformación.

Hablar de soberanía en un momento en que México mantiene relaciones complejas con potencias extranjeras, sobre todo en seguridad, migración y cooperación militar, implica un equilibrio delicado. No basta con apelar al pasado heroico si en el presente hay decisiones que abren debate sobre los límites de esa independencia.

El acto de tomar protesta a los cadetes de la Secretaría de Marina concentra el peso simbólico de la ceremonia. Son jóvenes que asumen un compromiso de vida con el país, bajo valores como disciplina, lealtad y honor. En ellos descansa una parte tangible de la soberanía nacional.

El discurso presidencial insiste en una idea clara: el amor como motor político. “El amor al pueblo y a la patria siempre vence al entreguismo y la ambición”, afirmó Sheinbaum. La frase funciona como línea ideológica, pero también se coloca frente a las críticas que enfrenta su administración.

El problema es otro: el amor, por sí solo, no sostiene la política. Se requieren instituciones sólidas, transparencia y decisiones que respalden ese discurso. Sin eso, la narrativa se queda en la emoción.

Recordar la defensa del puerto también implica asumir que la soberanía se pone a prueba en momentos críticos, no solo en ceremonias.

El reto del gobierno federal es que las palabras no se diluyan en la solemnidad del acto. Que el llamado a la lealtad, al honor y al amor por México se refleje en decisiones concretas.

Esta columna se publica los lunes, miércoles y viernes.