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Endemoniada tarea la de tratar de entender algo de lo que pasa leyendo boletines de las autoridades sobre la captura de grandes narcos. Añaden poco las notas de prensa que se dedican poco más o menos a glosar y repetir los boletines.

He leído en cuatro diarios las notas de la captura del ahora famoso Licenciado, Dámaso López Núñez, quien, según las notas, ayudó a escapar al Chapo Guzmán en su primera fuga del penal de Puente Grande, en el año 2001, donde Dámaso era subdirector.

Se hizo luego miembro de la banda del Chapo, luego compadre del Chapo, que le bautizó a su hijo, luego lugarteniente de confianza, luego nuevamente auxiliar de la segunda fuga del Chapo, del penal de Almoloya en 2017, luego jefe sustituto y hasta “sucesor” designado del mismo Chapo cuando este cayó de nuevo.

Aquí empieza, si entendí algo, la historia inversa. El Licenciado empieza a tener diferencias con los otros sucesores del Chapo, los hijos de este, Iván y José Alfredo, y con el capo invicto del llamado cártel de Sinaloa. Ismael El Mayo Zambada, que no ha ido nunca a prisión.

Por razones que ninguna de las notas explica, el pleito deriva en una escisión, pues El Licenciado Dámaso decide aliarse con el rival de los sinaloenses, el cártel de Jalisco Nueva Generación, que tiene pretensiones de expansión hacia el norte.

Quedan todas las dudas sobre lo que realmente sucedió y sucede ahí, y no hay el menor indicio sólido de cómo fue la investigación que condujo a la captura.

De lo que no quedan dudas, pues esa es la historia repetida de los últimos 15 años, es de que este nuevo descabezamiento de un capo mayor dará pie o meterá el pie en el acelerador, de una nueva epidemia de violencia en busca del reacomodo de las bandas.

La estrategia de descabezar a los cárteles ha tenido un éxito kafkiano: no ha reducido el tráfico de drogas, pero ha multiplicado la violencia y ha convertido lo que a principios del siglo eran cinco grandes bandas en las 280 que contó en su último reporte Eduardo Guerrero al empezar 2017.

No sé, la verdad, qué haya que celebrar en la noticia implícita de todo esto. A saber: que la matanza, va.

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