La imagen, bien; el abasto, mal

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Joaquín López-DórigaEn Privado

Yo soy de los que ha señalado que en el combate al robo de combustible ha fallado la comunicación, y lo sostengo cuando me refiero al problema de su distribución y abasto

Pueden ser dueños de sus opiniones, pero no de los hechos. Florestán.

Yo soy de los que ha señalado que en el combate al robo de combustible ha fallado la comunicación, y lo sostengo cuando me refiero al problema de su distribución y abasto.

Soy, también, de los que respaldan la lucha contra ese delito del que, por impune, se lo quedó la delincuencia organizada sin dejar de anotar que cuenta con una base social como sabíamos desde hace tiempo, por ejemplo, en los seis municipios poblanos que forman el llamado Triángulo Rojo o en el reciente saqueo en una comunidad cercana a Acambay en el Estado de México.

Y es que en el tema de la comunicación hay dos vertientes que no se excluyen: ha fallado en el caso del abasto pero no en lo que se refiere a la imagen presidencial.

En el primer caso ha faltado información y López Obrador se ha convertido en la única fuente, sigue siendo su único vocero. No tiene que confirmar ni documentar nada; su palabra basta.

Pero por lo visto, y paso a la otra cara de la comunicación, el ser su único vocero y hacer, como me comentaban ayer, de su ofensiva moral contra el huachicoleo una cruzada épica, le ha funcionado pues tiene un respaldo popular por el setenta por ciento, cuando en las elecciones obtuvo un de por sí sorprendente 53 por ciento de la votación.

O sea, ahí sí ha funcionado la comunicación a pesar de las fallas, errores y la impericia de algunos de sus colaboradores en el ejercicio de gobierno, y lo ha fortalecido.

En cuanto al abasto, ese es el punto central: si no logra resolverlo en el corto, que aquí sería angustioso, plazo, corre el riesgo de que ese apoyo se reduzca, aunque sería en los márgenes, porque el desabasto está acotado a un tercio del país y porque su base dura es muy dura.

Pero de que su estrategia de comunicación le ha funcionado para reposicionarlo, para mí no hay duda, aunque haya fallado la del desabasto y el abasto en sí.

RETALES

  1. PLANTÓN.- A la una de la mañana sonó el teléfono de Mario Delgado. Era Rocío Nalhe para decirle que cancelaba su comparecencia en San Lázaro citada para ayer a las nueve de la mañana. Tampoco asistió el secretario de Hacienda, Carlos Urzúa, ni el director de Pemex, Octavio Romero;
  2. RECADO.- Los diputados se enteraron de la cancelación por un oficio de Gobernación que se recibió veinte minutos antes de la comparecencia, a las 08:40 h. El pretexto, es que los citados a comparecer estaban ocupados en atender la contingencia; y
  3. AJENOS.- Sobre esta ausencia, la secretaria Olga Sánchez Cordero me dijo ayer que no entienden que tenemos una emergencia de desabasto de combustible y que los funcionarios están en esta operación. Me dijo también que están durmiendo, ella incluida, tres horas al día porque el presidente termina sus reuniones a la una de la mañana y están de regreso en Palacio Nacional a las cinco y media.

Nos vemos mañana, pero en privado.