Pandemia por coronavirus (Cobertura especial)

La estrategia de la muerte

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Norma Meraz¡Digamos la verdad!

El estado de salud del presidente mexicano es un tema de seguridad nacional, como él mismo ha reiterado: "ya no me pertenezco" , y claro que no, él encarna al estado y gobierno de nuestro país

El anuncio que hiciera el presidente Andrés Manuel López Obrador acerca del resultado positivo de la prueba de COVID-19 en días pasados, se convirtió en la noticia que ha invadido los espacios noticiosos e informativos de Mexico y el mundo .

El estado de salud del presidente mexicano es un tema de seguridad nacional, como él mismo ha reiterado: “ya no me pertenezco” , y claro que no, él encarna al estado y gobierno de nuestro país, lo que implica una gran responsabilidad.

Sin embargo, el presidente desdeñó las advertencias de la sociedad en cuanto a que se cuidara y que usara el cubrebocas desde el principio de la pandemia. Hacía mofa de aquellos que usaban este “ rapo“ que los distanciaba del estornudo de algún portador de COVID-19.

El consejero y vocero “científico” de la pandemia, Hugo López-Gatell, nunca aceptó el uso del cubrebocas como distanciador del riesgo de contagio y le impuso al presidente como dogma de fe, el no uso de dicho artículo.

El “científico”, López-Gatell, al inicio de la pandemia, señaló enfáticamente que la estrategia que se había diseñado para el combate al COVID-19 sería una sola y que no se modificaría. No cabe duda que lo necio se pega.

Miles y/o millones de personas  siguieron la imagen del presidente moviéndose con desparpajo, haciendo giras ,incluso invitaba a la gente a salir, a ir a los restaurantes o fondas , abrazarse, y solo protegerse con una estampita de la Virgen de Guadalupe  además recomendaba que con “no mentir, no robar y no traicionar”, se ahuyentaría el
bicho.

Mientras tanto, Hugo López Gatell día con día llenaba la pantalla de la Tv con reportes del seguimiento de una estrategia que nunca explicó cuál era; plagada de números falsos , de contradicciones y haciendo alarde de su eficiente soberbia y condescendencia política con el jefe de la Nación.

Tanto el titular de la Secretaría de Salud como el subsecretario indolente y abyecto , nunca se atrevieron a señalarle a López Obrador  la obligación de seguir las recomendaciones sanitarias y preventivas frente al incremento de la pandemia. La ciencia debe estar por encima de la política, sobre todo en un caso como el que estamos atravesando , pero eso no se les ocurrió a los señores empleados del Ejecutivo, o quizá temieron que los enviara a su casa .

La opacidad en los datos oficiales, la desinformación y la demagogia tienen a México sumido en un mar de incertidumbre, sufrimiento y dolor. Los vacíos de información y comunicación veraz y oportuna se llenan con especulaciones por demás peligrosas y mientras tanto, crece el número de contagios y de muertos.

Al gobierno le importó más presumir que había abundante número de camas disponibles en los hospitales, más no en realizar pruebas y más pruebas para acercarse a la realidad del problema .

Cientos de contagiados que se convirtieron pronto en muchos más, mueren en su casa, antes de llegar a un hospital o por no encontrar un miserable espacio donde luchar por su vida .

Cientos de trabajadores de la salud ,[email protected], [email protected], [email protected], [email protected], [email protected] y choferes de ambulancias han muerto en pos de la lucha por salvar la vida de otros y contagiando a sus familias. Todos ellos, heroicos, merecen nuestro reconocimiento eterno y por parte del gobierno una vacuna, misma que muchos no han alcanzado; primero han inoculado a maestros y políticos que no están en la primera línea de contagio .

La escasa eficiencia en los mecanismos de operación de la vacuna revela poco Estado y mucha crisis. Ni se ha “aplanado la curva”, ni “vemos lucecitas al final del túnel”, ni estamos felices, felices, felices.

Lo que es cierto es que contra la necedad no hay vacuna. Más de 155 mil muertes  oficiales, aunque el INEGI nos informa que, un 68 por ciento más, de esos 155 mil, son los muertos por COVID; lo que sucede , reporta el Instituto, es que se contabilizaron solo los fallecidos en los hospitales.

El tema de las vacunas es otro asunto que para los ciudadanos de este país , no tiene ni pies ni cabeza.

Respecto a las dosis de Pfizer que llegaron hace un mes para la primera aplicación de vacunación al personal sanitario, no alcanzaron pues muchos “se formaron al principio de la fila”. Amén de que estos laboratorios no estregaron la cantidad comprometida , debido al cierre de una de sus instalaciones para ampliarlas y poder producir más dosis.

El manejo político de las vacunas se ha vuelto inadmisible. Y qué decir de las brigadas de vacunación confirmadas por una docena de personas, de las cuales solo dos de ellas saben aplicarlas, el resto son Servidores de la Nación haciendo promoción electoral.

No sé porqué se molestan los allegados al presidente López Obrador cuando les preguntan cómo se encuentra. Los mexicanos somos por naturaleza solidarios y es ese el principal interés de querer saber a cerca de su salud . La respuesta a esta pregunta es: “esta muy bien, con muy buen ánimo y pendiente de los asuntos del país”.

Si esta tan bien como lo pintan y ojalá, así lo deseamos, por qué no publican una imagen suya, que retrate la descripción que de él hacen, como cuando difundieron una fotografía suya , muy bien vestido, sentado en la silla presidencial , aunque con rostro que revelaba cansancio del día que habló con Vladimir Putin, presidente de Rusia.

Si entre los médicos que lo atienden figura López-Gatell a distancia, con la falta de credibilidad que se ha ganado, ¿cómo saber el verdadero estado de salud del presidente López Obrador¿ Y no se trata de violar su derecho a la intimidad, es como lo señaló al principio del texto, se trata de un asunto de interés nacional.

No es de dudar que el presidente siga “ atendiendo” los asuntos del país, ya que él no acostumbra a delegar poder, solo su representación, que recae en la Secretaria de Gobernación, que bien a bien , saldría no sobrando las supuestas conferencias de prensa diarias .

Finalizo citando la información que nos da la doctora Laurie Ann Ximenez Fyvie, investigadora de microbiología de la UNAM, autora de un libro, testimonio documentado, académico, profesional y científico, en el que califica por principio de CRIMINAL manejo de la pandemia por el gobierno, en el que asienta: “el objeto de este libro es con la intención de que, el gobierno rectifique lo errático de la estrategia que ha llevado”.

  • Se pretendió contener, más no, detener los contagios
  • Con medidas contradictorias , el gobierno desestimó un mayor volumen de pruebas a los asintomáticos.
  • Sesde octubre y noviembre del 2020, se pudo haber rectificado la estrategia , ante los resultados tan lamentables , reflejados en los más de 155 mil muertes y no se rectificó

Agrega la doctora Laurie Ann “en los próximos días, ocuparemos el tercer lugar mundial con más muertos en el mundo”.

¿No debería llamarse la estrategia del Dr Hugo López-Gatell: la estrategia de la muerte?¡Digamos la Verdad!

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