La canija relatividad de las encuestas


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Carlos MarínEl asalto a la razón

En 2012 las encuestas electorales fueron armas de propaganda y golpeteo.

En 2012 las encuestas electorales fueron armas de propaganda y golpeteo.

Pese a que en unas patito se intentó perfilar la derrota de Peña Nieto, desde la precampaña casi todas las empresas reconocidas lo daban como preferido y acabó superando por más de tres millones de votos a López Obrador.

También hace seis años, algunas encuestas de salida realizadas por los medios probaron ser poco fiables y generadoras de confusión.

Hace tres, muchos consultados escondieron sus intenciones o engañaron a las encuestadoras, como sucedería con Trump, el brexit, la separación de Cataluña, el plebiscito de Colombia y las elecciones en Argentina y Costa Rica.

Para la presidencial del domingo, en todas las mediciones siempre hubo un puntero.

Las encuestas son herramientas lógicas, pero pasado mañana se verá si en este mundo loco son útiles aún, ya que de los consultados, 15 por ciento en promedio dijo a quién prefiere aunque no estaba seguro, y los indefinidos, otro 15 por ciento, decidirán su voto en las últimas 48 horas…