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La clave está en lo que dijo Trump: “Los cárteles tienen un tremendo control sobre políticos y personas electas en México”. Y desde 2018, a todos los políticos y personas electas del gobierno en México los puso López Obrador.

El momento que vive la 4T es de pronóstico reservado: el financiero de López Obrador está señalado por lavado de dinero para el narco; y el operador político de López Obrador está señalado, porque su exjefe de policía lidera un cártel del narco.

Alfonso Romo, exjefe de la Oficina de la Presidencia de López Obrador, no aparece desde que Estados Unidos identificó a su Casa de Bolsa, la empresa “Vector”, en operaciones ilícitas, que tipifica como lavado de dinero del crimen organizado.

Adán Augusto López, extitular de Segob de López Obrador y precandidato presidencial, apareció ayer, maltrecho y apagado, tras 20 días oculto, porque su exjefe policiaco en su época de gobernador de Tabasco, fue ubicado como el capo de La Barredora.

Y al heredero político de López Obrador, su hijo Andrés Manuel López Beltrán, no se le ve desde hace semanas: ni siquiera asomó la cabeza para cumplir con su obligación de presidir el Consejo Nacional de Morena, del cual es secretario de Organización.

El más mínimo análisis de la política nacional del momento actual tiene que dimensionar la contundencia del hecho: a causa del narcotráfico, están en una profunda crisis dos de las personas más importantes para que López Obrador impusiera la 4T.

La dimensión alcanza a Sheinbaum, quien desgasta el encargo presidencial en dedicar la mayor parte del tiempo a defender al expresidente de que no lo toque el pétalo de un cártel: cada vez con menos elementos, se envuelve en la bandera por Romo y Adán Augusto.

Una defensa muy cara porque, por ejemplo, la semana pasada no tuvo respuestas tangibles, cuando el presidente de EU le dijo que está petrificada ante los cárteles los cárteles, que controlan en México a los políticos y las personas que son electas”.

La gobernanza del país está atascada a causa de la herencia del expresidente:

1.- Sus colaboradores son señalados por tener lazos con el narcotráfico.

2.- El gobierno gasta más de lo que tiene en pagar las obras inservibles de López Obrador: Tren Maya costó 27 mil millones de dólares; refinería Dos Bocas, 20 mil millones; AIFA, 20 mil millones, Mexicana de Aviación, mil millones de dólares.

La dimensión exacta es que López Obrador deja de ser un activo para la 4T, y cada momento que pasa se convierte en un pasivo, porque, en los informes de EU, casi no quedan cercanos suyos que estén limpios de señalamientos de corrupción o crimen organizado.

Es un problema.