Minuto a Minuto

Internacional Trump amenaza con imponer un “arancel importante” a la lechuga mexicana
La controversia es por un brote de Cyclospora, parásito causante de una infección intestinal con síntomas como evacuaciones frecuentes
Internacional Del futbol al populismo de ultraderecha: Milei explota la derrota del Mundial para promoverse
"Somos llamativos, no pasamos desapercibidos, nos tienen celos y somos buenos en casi todo”; expresó con soberbia el mandatario
Nacional Alertan por robo de identidad al solicitar préstamos digitales
La Policía Cibernética emite las siguientes recomendaciones para prevenir el robo de identidad y proteger la información personal
Deportes ¿En qué equipo jugará LeBron James? Este sería su destino en la NBA, según ESPN
El alero fue la pieza más cotizada de la agencia libre, tras finalizar este verano su contrato con Los Angeles Lakers
Nacional IEMS acusa desinformación y revictimización tras suicidio de profesor señalado de abuso
El IEMS se pronunció a favor de la presunción de inocencia y el derecho al debido proceso, así como a la privacidad y resguardo de datos personales

Espeluznantes las cifras del Inegi sobre hombres jóvenes muertos por la violencia que asola al país. Durante 2024, la primera causa de muerte en mexicanos de 15 a 24 años fue el homicidio. También esa fue la mayor causa de muerte entre hombres de 25 a 34 años. La siega de hombres jóvenes del año pasado alcanzó la cifra de 21 mil asesinados.

No se llega a tales cifras de un salto, sino por una tendencia. Los homicidios dolosos de México tienen hace muchos años esta característica: los que más mueren por violencia son hombres de entre 15 y 34 años.

No tengo a la mano las cifras, pero podría apostar que las muertes de esa cohorte de edad, entre 2018 y 2024, superan las bajas mortales de jóvenes soldados ucranianos reconocidos por el presidente Zelenski en diciembre de 2024: 43 mil caídos desde el inicio de la invasión rusa, en febrero de 2022.

El crimen en México libra una guerra intestina que tiene dimensiones de guerra civil en su cantidad de muertes.

No hay una sola causa noble, una sola idea defendible, en la guerra criminal que sufre México y en esas muertes. Toda esa violencia es hija de la codicia y de la sevicia, hija de una facilidad para matar que empieza a parecerse mucho a la frialdad del mal puro, ese que no tiene culpa ni freno interno, ese para el cual todo está permitido, porque nada fundamental está prohibido.

El mal en estado puro está diezmando a la población joven de México, produce día con día, desde hace varios años, un crimen colectivo que hay que llamar juvenicidio.

La palabra juvenicidio no está en el diccionario de la Real Academia Española. Está referido en internet como un concepto “nacido del dolor”.

Significa, “en síntesis, tematizar la muerte violenta de jóvenes, en clave de relaciones estructurales de opresión, con responsabilidad central del Estado”.

Se diría que la responsabilidad central del Estado mexicano en estos años ha sido la omisión: una frialdad gemela a la del mal.

La omisión ha sido intencional y fría. Todos sabemos la desdichada frase que le dio lema y excusa a esa indiferencia: “Abrazos, no balazos”.