El gigante que juega solo

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José Luis CuevasBalón al óleo

El negocio y la tibieza de la afición están jugando en contra, urge volver a 1990, jugar al medio día sin importar qué va a decir la Televisión

Como si se tratara de una presentación de Tesis en la Universidad más exigente del mundo, ante el grupo colegiado de sinodales más cerrado, así el TRI se ha presentado en las últimas eliminatorias mundialistas. Lejos han quedado aquellos tiempos donde se sacaba provecho de todo, donde el aficionado entendía su rol y donde el Estadio Azteca realmente era un monstruo de mil cabezas.

 

 

Venir a jugar al Estadio Azteca se ha convertido en una prueba más para el futbolista de la Concacaf, aquellos tiempos donde se sufría en el Coloso de Santa Úrsula ya no existen y en Gran medida por la pésima costumbre de dar las cosas por hecho, por creer que alcanza con lo mínimo, por ello las distancias se han acortado.

No debería ser normal que en nuestro futbol se den por hecho los triunfos del TRI, desde los medios de comunicación, afición y entorno cercano a la Selección Nacional. Desde siempre, las eliminatorias nos han demostrado lo difícil que es jugarlas fuera, y en las últimas se ha evidenciado, lo complejo que es jugar en casa, las respuestas parecen estar sobre la mesa.

 

 

Una afición aburguesada ha dejado de hacerse sentir, se ha convertido en ese juez, cuando tendría que ser parte, hoy se va al Estadio Azteca a dar las cosas por hecho, a creer que por un boleto se tiene derecho a todo, a ser parte de la estadística de una sociedad que no evoluciona, que sigue instalada en esa mala costumbre de hacer el ridículo con un grito que más que presión al rivalidad es una necedad.

No eximo al Tricolor de Martino, al equipo le falta consistencia, las grandes individualidades todavía no carburan como equipo, no encuentran solidez y su rendimiento no es parejo, un equipo inmaduro que en cualquier momento puede alimentar una presión innecesaria jugando en casa.

El proceso de la Selección Nacional atraviesa un bache, un proceso que el mayor de los críticos podría calificar que “viene a menos”, tiene ante sí la oportunidad de revertirlo todo. En mi experiencia, he visto caer entrenadores que lucían sólidos, también he visto otros que se han agarrado del mínimo detalle para llegar a buen puerto, pero en todos, en los últimos 20 años he visto una constante, un público que lejos de apoyar, viene a ser “convencido” por el Gigante de CONCACAF que en ocasiones sufre porque juega solo, la afición ya se tomó en serio su rol de PÚBLICO ESPECTADOR.

En el futbol mexicano urge volver a las bases, a la esencia del juego, todos los rivales hacen pesar la casa menos el TRI, iniciando por el horario, pasando por el entorno y entendiendo que gritar “eh puto” no es ningún tipo de apoyo.

El negocio y la tibieza de la afición están jugando en contra, urge volver a 1990, jugar al medio día sin importar qué va a decir la Televisión, apoyar en todo momento y hacer pesar la casa, sólo así se puede estar más cerca de Qatar y entonces, nos podremos seguir autonombrando EL GIGANTE DE LA ZONA. Mientras tanto, toca seguir JUGANDO SOLOS.

HASTA LA PRÓXIMA

 

P.D. En el pasado ir al Estadio Azteca era accesible para todos, en la actualidad es un lujo, todo ha cambiado, hoy el público es más pudiente, pero menos intenso. Sigue alcanzando con este tipo de público, pero se sufriría menos volviendo a la esencia

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