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Lejos de lamentarse o de querer ocultarlo, el Partido Acción Nacional se ufana de tener 360 mil 490 fieles  militantes que a muchos les parecen pocos pero que, junto con adherentes y simpatizantes, le dieron a su candidata 12 millones 786 mil 647 votos en las elecciones de 2012.

El número contrasta con los cinco millones 149 mil 569 afiliados del PRI, que en aquella misma jornada obtuvo para su candidato 19 millones 226 mil 784 votos.

También parece ínfima la panista frente a la militancia perredista: cuatro millones 530 mil afiliados (que con adherentes, conexos y similares le reportaron al suyo 15 millones 896 mil 999 votos).

La relación, pues, entre militantes y votantes en las elecciones parece ser lo de menos… pero se vuelve determinante cuando de lo que se trata es de elegir a los mandamases de los partidos.

A través de sus propios mecanismos democráticos, los panistas ya designaron a Gustavo Madero como su dirigente, y los perredistas resolvieron una irreprochable fórmula para decidir el suyo: votaron por los consejeros que elegirán al sucesor de Jesús Zambrano antes de un mes.