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La forma más conocida de esta frase de Julio César, antes de cruzar el bastante guango y teñido de rojo río Rubicón -dice la leyenda que encima de un elefante, pero no le hagan caso a las leyendas- para conquistar la Galia Cisalpina, prolongación a lo que hoy es el noreste de Italia y el sur de Francia, se le difunde como alea iacta est.

Como nos enseñaron en la secundaia, al menos a mí, el orden de los factores no altera el producto: en el latin tradicional alea se refiere a un popular juego de dados, mientras que iacta es forma verbal que se conserva hasta nuestros días en la lenguas romances como jugar.

Alea iacta est se traduce como que ruele el dado, aparentemente lo más arrimado a realidad; el dado dirá, o lo más popular, seguramente más cercano a la duda que a la certeza, la suerte está echada.

Esta tarde de marzo 4, el presidente de los Estados Unidos, a las siete de la tarde de Washington, va a dirigir un mensaje al Congreso de su país que en México se llama informe. Igual de pomposos,los gringos le llaman “del estado de la Unión”.

Los mexicanos culeros (me parece que los aztecas usaban ese término para los cobardes) estábamos seguros que esta noche de martes nos íbamos a enterar si el señor Trump nos metía la vara de los aranceles o nos daba una tregua, porque dócilmene le enviamos a los capos mafiosos que Omar García Harfuch pudo arrejuntar en tan poco tiempo. Así, México y los aranceles habríamos ganado un mes más. ¿O dos? ¿o tres? ¿o cuántos?

Para nada, como me dijo mi nieto. Los aranceles a las importaciones a Estados Unidos desde México, efectivos desde el primer segundo de hoy martes, son del 25%.

Claro, salvo que esta noche de martes, en su discurso el presidente Trump muy su modo, confiese que se le chisporrotió.

Yo lo dudo. Iacta alea est. La suerte está echada.

Nos la van a meter doblada, para citar al culto Taibo 24, director refrendado y amado del Fondo de Cultura Económica, cuyo pasado noble (claro que del pasado noble del Fondo) no se merece este presente. Los dados ya se lanzaron; lo malo es que ya sabemos qué cara va a marcar cada cubo. El enigma de los mexicanos es el abecedario de las respuestas que la señora Presidente tiene.
Ella, críptica, dice que pase lo que pase, hay un plan A, otro B, y uno C. Nadie tiene puta idea del contenido de esos planes, que no pueden ser más que aranceles recíprocos. Claro, quedan 24 letras del alfabeto castellano; mientras lo dejen así. Desde luego, el TMEC ya se fue a la mierda, mientras Trump siga siendo el director de esta orquesta. Como dicen las canciones infantiles: volveremos a empezar.

¿No se trata de eso la cinta de Moëbius?

PARA LA MAÑANERA DEL PUEBLO (porque no dejan entrar sin tapabocas): Pregunto: ¿De dónde chingados sacó el mentiroso gobernador de Nuevo León que las líneas del Metro que dice que va a construír serán las más largas de América? Probablemente esté hoy en el día máximo del Carnaval de Río. Desde luego, no se ha subido al metro ahí, ni en Chicago, New York, Ontario, o Buenos Aires. Claro, el gobernador no usa el metro. Ellos viajan en camioneta blindada.

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