Minuto a Minuto

Nacional Aseguran más de 156 toneladas de mercancía ilícita en el AICM
Los aseguramientos en el AICM, afirma la Marina, fortalecen la seguridad nacional al impedir la comercialización de mercancías ilícitas
Nacional Vinculan a proceso a Salvador N., miembro del CJNG detenido tras enfrentamiento
Salvador G. M. es señalado de portación de arma de fuego de uso exclusivo de las fuerzas armadas
Nacional Sonora, sexto lugar en carpetas de investigación por narcomenudeo
Sonora se ubica por debajo de San Luis Potosí, Guanajuato, Jalisco, Baja California y Nuevo León en materia de narcomenudeo
Nacional Levantan paro en la Escuela Superior de Economía del IPN
Tras dos meses en paro, alumnos de la Escuela Superior de Economía del IPN votaron a favor de retomar las clases
Internacional EE.UU. advierte acciones contra Nicaragua por eliminar las elecciones
Maro Rubio advirtió que la administración Trump no se quedará de brazos cruzados ante la decisión de Ortega de eliminar las elecciones en Nicaragua

Hace unos días, navegando por Internet, me topé con un video promocional de una plataforma de inteligencia artificial. La trama era simple: una joven, angustiada, entra a la oficina y le pregunta a una compañera si ya hizo unos cálculos, un informe y una presentación. La compañera responde: “Sí, me tomó menos de cinco minutos —usé inteligencia artificial”.

Lo que me inquietó no fue la eficiencia que mostraban, sino lo que omitían: la escena vendía una varita mágica donde solo hay herramientas. La IA puede acelerar procesos, pero no opera en el vacío; depende de quién la use, cómo se la alimente y qué objetivos se le impongan. Pedirle a una máquina lo que queremos no es lo mismo que saber pedirlo bien.

IA, ¿herramienta o una varita mágica? - ia-miguel-camacho-682x1024

Les hemos puesto a las máquinas un manto de pensamiento que no les pertenece. Alan Turing lo puso en palabras en 1950: “La cuestión no es si las máquinas pueden pensar, sino si los humanos lo hacemos”. Setenta y cinco años después, esa observación nos pega más fuerte: la pregunta real es cuánto entendemos nuestras propias preguntas.

La IA dejó de ser un experimento: está en la oficina, en la escuela, en la banca, en la salud. Nos obliga a aprender, a reaprender y a domarla—no a ser domados—. El Foro Económico Mundial proyecta que para 2025 unos 85 millones de empleos podrían verse desplazados por la automatización, pero que surgirán 97 millones en nuevas áreas. No se trata de un verdugo: es un reordenamiento.

Mi inquietud va por otro lado: que la dependencia apague el toque humano. La creatividad no vive únicamente en algoritmos; vive en equivocarse, en la duda, en la ética y en el contexto. La IA es un espejo: refleja nuestras prioridades, prejuicios y estrecheces. Si la entrenamos para maximizar ganancias a cualquier costo, hará. Si la usamos para ampliar derechos y cuidados, eso también devolverá.

La pregunta clave es sencilla y dura: ¿qué vamos a hacer nosotros con la IA? ¿La vamos a someter a indicadores cortoplacistas o la pondremos al servicio de justicia social, educación, salud y trabajo decente? No es un debate técnico: es un debate político y moral.

En el tintero

Tras oír al secretario de Hacienda sobre el presupuesto 2026, me convencí que urge reestructurar Pemex y rediseñar los programas sociales para que lleguen a quienes realmente los necesitan.

Vinculan a proceso al líder de La Barredora. La incógnita es si cantará lo que muchos esperan.dudas

Clara Brugada enfrenta críticas por organizar un comité de donaciones tras la explosión de una pipa en el Puente de la Concordia, Iztapalapa. Las dudas sobre controles y transparencia son razonables.

Dame tu opinión:

[email protected]

@mcamachoocampo