Sin duda los mexicanos estamos viviendo tiempos muy interesantes en diversos aspectos, uno de ellos es sin duda la conmemoración de los 500 años de la Conquista de México.

Este proceso histórico comenzó a partir de 1519 cuando Hernán Cortés con 11 embarcaciones zarpó de Cuba o Isla Fernandina en dirección de la Península de Yucatán, específicamente en la Isla de Cozumel.

Su odisea se prolongaría por dos años, viviendo victorias como la de Centla, y estrepitosas derrotas como la Noche Triste y la de Sultepec.

Finalmente, el 13 de agosto de 1521, después de más de 70 días de sitio, la gran capital mexica de Tenochtitlán caería en manos de la expedición europea (digo europea porque el ejército de Cortés estuvo integrado por italianos, flamencos, catalanes, e incluso un griego).

A partir de dicha fecha, iniciaron los trabajos de limpieza y construcción de la nueva Ciudad de México, como también la expansión “española” lo que actualmente conforma el territorio de nuestra nación.

Historia viva: 500 años después de la Conquista de México - conquista

Estos eventos han cobrado relevancia internacional con la solicitud que realizó el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, en la cual hizo pública su petición de “disculpa” dirigida al rey de España y al papa Francisco, no por la Conquista, sino por las vejaciones, abusos y explotación sistemática que sufrieron los nativos mesoamericanos a través del periodo que actualmente denominamos Virreinato, pero sobre todo en el siglo XVI con el sistema de encomiendas.

Este sistema otorgó a los conquistadores un territorio con todos sus recursos naturales, incluyendo a sus habitantes, quienes tenían que retribuir al encomendero con su trabajo, en especie u otras formas. En cambio, ellos recibieron protección y también educación y adoctrinamiento bajo la fe católica.

Esta petición del presidente cimbró las relaciones diplomáticas entre España y México, con la rotunda negativa del gobierno español y con comentarios muy agresivos emitidos por integrantes de la extrema derecha de ese país y nacionalistas como el escritor Pérez-Reverte quien llamó imbécil al presidente mexicano.

Según López Obrador esta disculpa iba dirigida a los 11 millones de indígenas que sobrevivieron, la conquista militar, las epidemias, la explotación, y que actualmente padecen en gran medida pobreza, marginación y racismo.

De acuerdo al ejecutivo esta petición también tenía como objetivo encontrar una reconciliación plena entre México, el Vaticano y España después de los eventos que marcaron al país, forjando siglo con siglo la identidad de un nuevo pueblo, el mexicano.

Por este proceso no fueron ajenos el resto de los países que actualmente conforman América Latina, pero ¿realmente era necesario solicitar esta disculpa? ¿El ejecutivo la realizó por una petición de los pueblos indígenas o por decisión propia?

Recordemos que varios países ha dado este tipo de disculpas a sus gobernados por la forma en que actuaron durante diversos eventos históricos. Podríamos recordar la disculpa del primer ministro canadiense, Justin Trudeau, por haber rechazado la entrada a Canadá de un barco con 907  judíos en 1939 que escapaban de la Alemania nazi, o cuando Macron admitió los crímenes realizados por los franceses en sus colonias africanas, principalmente Argelia.

Una de estas “disculpas públicas” fue realizada en el 2015  por el monarca Felipe VI por la expulsión de los judíos en 1492 bajo el reinado de los Reyes Católicos, por lo que el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero garantizó la nacionalidad española a los descendientes de los judíos sefaradí expulsados hace más de 500 años.

Partiendo de estos precedentes, no podemos calificar la petición del gobierno de México a la Monarquía española como una “locura”. Sin embargo, hubo un detalle que sin duda complicó la situación, se hizo pública esta petición, primero por El País y posteriormente por el propio López Obrador.

Sin duda esto detuvo las negociaciones y el trabajo conjunto, ya que se rompieron los protocolos diplomáticos y colocó en el “ojo del huracán” este delicado asunto.

Evidentemente, desconozco las razones que motivaron al presidente para actuar de manera unilateral, situando al rey de España y al papa en una situación incómoda y bajo una presión internacional considerable. Considero que con esta acción se perdió una oportunidad de oro, única, en la cual por voluntad propia, el gobierno y la monarquía española hubieran podido reconocer los actos violentos que realizaron los hombres que partieron del viejo continente conquistando y ocupando las Indias Occidentales.

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Más allá del tema de la disculpa, sin duda esta conmemoración de los 500 años debería de estar enfocada en divulgar y compartir el proceso histórico de la Conquista de México, buscando que los mexicanos conozcan estos hechos y principalmente sanar las heridas y huellas que llevamos arrastrando por casi 500 años.

Esperaría que a través de este conocimiento el mexicano moderno finalmente acepte sus dos raíces, la indígena y la europea, dejando de lado enfados, rencores y odios hacia nuestros propios orígenes.

Nadie negará que hubo abusos y una explotación sistemática durante el Virreinato, donde la plata novohispana financió las guerras continentales del “Imperio Español”. El sistema de explotación establecido en el siglo XVI por los europeos continuó por más de tres siglos de virreinato, teniendo continuidad a través del México independiente  hasta que diferentes rebeliones y revueltas hicieron que la voz de los “oprimidos” se escuchara, como sucedió durante la Revolución Mexicana con el Plan de Ayala y el movimiento zapatista.

El nombre de estas fincas agrícolas con marcadas características latifundistas cambió a través del tiempo, de las encomiendas a las haciendas y la compra desmedida de terrenos cultivables en el siglo XIX y XX por parte de los hacendados, acorralando a los campesinos quienes no tenían otra opción mas que trabajar las tierras de estos terratenientes.

¿Quién puede negar la explotación indiscriminada de los pueblos indígenas a través de la historia de México? ¿Quién puede negar la guerra de aniquilación que se libró contra los yaquis, entre 1870 y 1880 para despojarlos de su tierra? La misma que se intensificó en el Porfiriato. En este contexto, me atrevería a pensar que también el gobierno de México debe una disculpa a los grupos indígenas, punto en el que coincido plenamente con el presidente López Obrador.

Finalmente, es triste saber que durante el primer evento importante de la Conquista de México, la batalla de Centla y la fundación de Santa María de la Victoria en el margen izquierdo del Grijalva (en el actual estado de Tabasco), haya causado esta polarización internacional y también dentro de la sociedad mexica.

Estos son tiempos de reflexión, de conocimiento, de aceptación y tristemente se ha tornado un momento de encono y enfrentamiento de posturas. Espero que el gobierno mexicano pueda encaminar recursos y su trabajo a hacer de esta conmemoración de los 500 años algo memorable y no como sucedió con el centenario de la Revolución mexicana y el bicentenario de la Independencia que nos legó una hierática y vetusta estela de luz que costó mil 304 millones de pesos construida bajo el gobierno de Felipe Calderón.

Historia viva: 500 años después de la Conquista de México - muralcortes
Mural Cortés y la Malinche de José Clemente Orozco

¡Sin duda la historia en este 2019 está más viva que nunca!

Enrique Ortiz García

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