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Hace tres años el gobierno decidió terminar con la Policía Federal y sustituirla con la Guardia Nacional.

El nuevo gobierno no encontró en la Policía Federal nada digno de ser recuperado. Estaba todo corrompido, se dijo, y había que empezar de nuevo.

Lo mismo pasaba con el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, con el Estado Mayor Presidencial, con las estancias infantiles, con el Seguro Popular, con el sistema de compras de medicinas y con un largo etcétera.

Desde su proyecto, la Guardia Nacional fue vista, por observadores y especialistas, como un cuerpo llamado a entregarle al Ejército la seguridad pública.

El gobierno venció esta resistencia con una ley que preveía un mando civil para la corporación y un periodo de cinco años de libre uso de las fuerzas armadas por el Presidente, al cabo de los cuales entrarían en vigor los lineamientos de mando civil y de uso de la Guardia con vigilancia del Congreso.

Todo aquel debate legal y aquella ley fueron sometidos durante estos años a los hechos consumados: el Presidente ha dispuesto de la Guardia Nacional libremente y la Guardia Nacional ha quedado metida en la estructura de las fuerzas armadas, como brazo operativo de ellas.

Ahora el gobierno se dispone a mandar una nueva ley que legalice los hechos consumados y reconozca a la Guardia Nacional como un cuerpo de las fuerzas armadas, bajo mando de la Sedena.

Desde el punto de vista de su arquitectura legal, la Guardia Nacional es todavía un cuerpo inacabado.

Desde el punto de vista de su operación, no ha podido poner un pie fuera de la Sedena

Ha funcionado como un vehículo de canalización de recursos a la Sedena, que es la que gasta el dinero presupuestado para la Guardia.

Ejemplo: 59 por ciento de los integrantes de la Guardia Nacional no tienen plaza dentro de la Guardia, sino que cobran en la Sedena, donde tienen radicados sus derechos y su carrera.

Otro ejemplo: los 190 cuarteles construidos para la Guardia Nacional han sido pagados por la Sedena, que es la propietaria legal de los inmuebles, los terrenos y las instalaciones. Véanse estos datos: https://bit.ly/3zGk6n.

Todo esto se llama militarización.