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Para nadie es un secreto que los equilibrios democráticos de México están alterados y que la democracia que se vive en el país está sujeta a un proceso de centralización antidemocrático.

Lo que sucede en el país no puede calificarse con propiedad como dictatorial, pero tampoco acepta la descripción de democracia. ¿Cómo llamar a lo que pasa en México?

La revista The Economist ofrece en su índice democrático de 2021 una descripción que se aproxima a lo que vemos en México más que los términos opuestos de dictadura o democracia.

En el índice democrático de la revista, México ocupa el lugar 86 de 167 países.

Un escalón después de México empiezan los regímenes no democráticos que la revista califica como híbridos, es decir, países donde las elecciones libres, el equilibrio de poderes y el respeto a las leyes no están garantizados y tienden más bien a coincidir con los rasgos de la tiranía o la dictadura.

El actual gobierno ha hecho mucho para empeorar la medición de México, particularmente por su esfuerzo de concentración del poder en el Ejecutivo, su incapacidad de aplicar la ley, de contener la violencia, y su asedio a los otros poderes del Estado, muy especialmente, a la autonomía del instituto electoral.

Nada de eso constituye una sorpresa para quienes observan de cerca lo que sucede en el país, es sólo una confirmación de que nadie está viendo visiones cuando dice que la democracia mexicana, incluso la muy imperfecta democracia mexicana, está en riesgo, y puede pasar a peor.

El deterioro no empieza, aunque se agrava, con el actual gobierno. Es claro desde 2010, cuando el índice democrático del país empezó a caer, pasando del 6.93 en ese año al 5.57 de hoy.

La violencia, el autoritarismo presidencial, los ataques al instituto electoral y la baja confianza de los mexicanos en sus instituciones no auguran nada bueno para las elecciones de 2024, dice la revista.

En esto, creo yo, se equivoca la revista. La democracia misma, debilitada como está, le pondrá un alto en 2024 a las tendencias antidemocráticas de México. Nuestra democracia produjo una anomalía en 2018. La corregirá en 2024.