Enigmas del 16 de septiembre

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Héctor Aguilar CamínDía con día

Algo parecido a una mentira hay en el relato oficial de nuestro arranque como nación independiente, es decir, cuando nos separamos de España en el año 1821

Decía Luis González de Alba que algo andaba mal en un país cuando su historia patria empezaba con una mentira.

Algo parecido a una mentira hay en el relato oficial de nuestro arranque como nación independiente, es decir, cuando nos separamos de España en el año 1821.

El primer problema es el desconocimiento de esta fecha. Los niños aprenden en la escuela que la fecha de la fundación de México como país independiente es el 16 de septiembre de 1810 y que el padre de la independencia mexicana es el cura Hidalgo, quien llevaba 10 años muerto en 1821.

Los niños mexicanos aprenden que en la madrugada del 16 de septiembre de 1810, el cura de la parroquia de Dolores, don Miguel Hidalgo y Costilla, dio lo que se ha perpetuado en nuestros ritos como “El Grito” de la independencia, es decir, el llamado a separarse de España mediante una revuelta contra la opresión y la injusticia, la cual produjo una avasalladora insurrección popular y trajo consigo la Independencia de México.

Hay algunos detalles difíciles de explicar en este relato heroico. Por ejemplo: ¿Por qué un cura que se quería separar de España se levantó en Dolores Hidalgo echando vivas a Fernando VII, que era el Rey de España?

¿Cómo pudo habernos dado la Independencia una rebelión que fue derrotada militarmente en 1811, y de la que su caudillo, Hidalgo, se arrepintió con todas sus letras?

¿Por qué la independencia de España tardó todavía 10 años en llegar, hasta 1821, y por qué el conductor de aquella independencia exitosa no fue el cura Hidalgo, sino el militar criollo que hizo su carrera combatiendo y derrotando a insurgentes de la estirpe de Hidalgo y Morelos?

Otro más: ¿Por qué celebramos como padres de la independencia a los curas insurgentes derrotados, Hidalgo y Morelos, y no al militar criollo que la hizo realidad en 1821?

Nada de esto tiene respuesta en el relato que aprenden los niños en la escuela, ni en el discurso oficial que repite la versión heroica de la Independencia.

Son todos ellos enigmas de la mentira fundadora que celebra el 16 de septiembre como fecha de nuestra Independencia.

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