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Muy afectado pareció el presidente López Obrador por la noticia del conflicto de interés en que puede estar metido su hijo José Ramón, por haber rentado en Texas la casa de un contratista de Pemex.

El reportaje de Latinus y Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad sobre este asunto empezó a circular el jueves 27 de enero y corrió rápidamente por las redes.

El reportaje describe e ilustra con fotos la pequeña pero lujosa casa texana donde vivieron durante un año el hijo del Presidente y su esposa. Según notas periodísticas, el gobierno trató de neutralizar la propagación del reportaje en las redes, pero perdió la batalla. A los tres días de emitido, llevaba 54 millones de visitas.

Fue claro que el tema de la casa estaba llamado a volverse noticia en los medios durante la semana siguiente. El Presidente decidió salirle al paso en su conferencia matutina del lunes 31 de enero.

Negó ese día que hubiera contratos de Pemex con el arrendador de la casa, que sus hijos tuvieran influencia en su gobierno y sugirió que, en todo caso, quien pudiera tener dinero era su nuera, no su hijo.

El repudio a las casas de lujo de familiares cercanos al Presidente está clavado en la opinión pública desde el escándalo de la llamada casa blanca, propiedad de la esposa del ex presidente Peña Nieto. La del hijo del presidente López Obrador fue bautizada ya como la casa gris.

La oposición aprovechó el escándalo, hizo denuncias y pidió investigaciones en México y en Estados Unidos. Puede discutirse el reportaje, su precisión o su contundencia.

Lo indiscutible es la contradicción que hay entre la prédica pobrista del primer mandatario y el estilo de junior apetente de su hijo. Es el Presidente quien ha definido como un asunto de moralidad profunda vivir sin aspiraciones ni lujos. Su hijo vive en el reverso de esa definición, con grandes aspiraciones y visibles lujos, en un lugar muy distante del que el Presidente predica como deseable para el resto de los mexicanos.

La vida privada del hijo predica lo contrario del discurso público del padre. Este es el elefante invisible que está sentado en la sala de la casa alquilada de Texas.