Minuto a Minuto

Nacional El Tribunal no dijo ni pío
Pero lo que no han podido mandar al archivo de la memoria de los mexicanos es que Pío López Obrador se guardó aquellas bolsas de dinero que su hermano, el presidente de la República, dijo que eran para Morena, y un tribunal constitucional a la medida, lo absolvió de lo que, en los hechos, era inabsolvible
Nacional Coordinador de diputados del PT advierte “riesgos” en el Plan B de la reforma electoral
En entrevista, el legislador se pronunció en contra de adelantar al 2027 la consulta de revocación de mandato
Economía y Finanzas El secretario de Hacienda destaca “estabilidad” de México ante “volatilidad internacional”
Edgar Amador Zamora afirmó que México ha mostrado estabilidad y resiliencia, y proyecta para 2026 un crecimiento sólido y sostenido
Deportes La FIFA se une a campaña de sustentabilidad en México para el Mundial 2026
La Profepa lanzó 'Gol por el ambiente', que busca promover acciones y proyectos en favor del medio ambiente en el Mundial 2026
Economía y Finanzas “Nos hace falta crecer”, reconoce Sheinbaum sobre la economía de México
Durante la convención bancaria, Claudia Sheinbaum instó a la banca a que aumente el crédito, especialmente a las pequeñas y medianas empresas

Guillermo O’Donnell acuñó la noción de ciudadanía de baja intensidad para describir uno de los problemas más graves de nuestras democracias: la debilidad de su cultura cívica, la inmadurez de la ciudadanía.

“Ciudadanos imaginarios” llamó Fernando Escalante a los habitantes de la sociedad política del convulso siglo XIX mexicano.

La transición democrática mexicana del siglo XX hizo realidad algunas instituciones fundamentales soñadas por aquella ciudadanía imaginaria: elecciones libres, partidos políticos competitivos, votantes reales y un árbitro imparcial que organiza el proceso y cuenta los votos.

Ganado todo esto, el gran vacío ciudadano, el fantasma de los ciudadanos imaginarios, sigue ahí. Por su mayor parte, el ciudadano mexicano no cree en la ley ni en su obligación de cumplirla. No cree en la autoridad, aunque la haya elegido. No paga impuestos, pero exige bienes públicos.

No es tolerante con, ni respetuoso de, la diferencia. No tiene el hábito de asociarse para perseguir causas comunes. No es un ciudadano activo, atento a la cosa pública, solidario, participativo.

Es un ciudadano receloso, enclaustrado en sus intereses particulares y familiares.

Ahora que sus amigos celebramos sus setenta años de vida, he pensado que José Woldenberg es lo más cercano que conozco al prototipo contrario, un ciudadano de alta intensidad.

Ha dedicado su vida a crear ciudadanía y a ser un ciudadano ejemplar. En ese sentido es un “homo kantiano”, un hombre que actúa como si su conducta fuera a ser ley y encarnara la justicia debida para todos.

Lo que quiero decir es que si todos los actores de la democracia mexicana hubieran procedido con el apego a las reglas conque lo ha hecho Woldenberg, México sería una democracia ejemplar.

No lo es y ha emprendido en estos años una deriva hacia el rumbo contrario. La democracia mexicana está bajo asedio, sometida a presiones autoritarias en sus piezas claves, entre ellas el instituto electoral autónomo del que Woldenberg fue primer presidente, entre 1996 y 2003.

Enorme paradoja: luego de toda una vida adulta dedicada a construir la democracia, la generación de Woldenberg y otros muchos millones de mexicanos que acompañaron el proceso, ven tambalearse el edificio.