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Es preciso conocer el concepto de “autoridad” ahora que se avecina un gobierno cuyos anuncios lo hacen parecer autoritario, aunque quizá lo que busque sea autoridad.

Recordemos entonces que autoridad viene del término latino auctor, que significa “lo que hace crecer y ayuda a crecer bien”. Todo lo contrario al autoritarismo, que, en explicación de Savater “mantiene en infancia perpetua a quienes quiere someter”.

Y la infancia necesita cuidados. Por eso el gobierno ganador de las elecciones anunció un cuidador para algunas instituciones:

  1. A las gubernaturas estatales, “su” coordinación estatal.
  2. A la Constitución Política, “su” Constitución Moral.
  3. A la Suprema Corte de Justicia Nacional, “su” Tribunal Constitucional.

Más que cuidadores, parecieran aquella figura de Roma denominada consulari potestate (“con poder consular”) expresión que se añadía a una magistratura a la cual, de forma excepcional, se atribuían poderes solo propios de la magistratura más alta del Estado desde 235 hasta el 202 a.C.

Veamos:

–Los coordinadores estatales controlarán los programas sociales y de desarrollo. Tendrán con el presidente la línea directa que jamás tendrán el o la gobernadora, y serán los candidatos a la gubernatura. El próximo gobernador o gobernadora será alguien designado a dedo por el presidente.

Y que propondrá los proyectos a los secretarios de Estado y sugerirán los contratos y las licitaciones: en el Edomex, Delfina Gómez, excandidata de Morena; Baja California, Jaime Bonilla, exlíder de Morena; Guerrero, Amílcar Sandoval, líder de Morena; Yucatán, Joaquín Díaz, excandidato de Morena…

–El Tribunal Constitucional asumirá las decisiones de constitucionalidad y todo lo relacionado con la Constitución, dejando a la SCJN únicamente los asuntos legales, lo cual le quitaría las atribuciones más importantes como uno de los tres poderes de la democracia: no podría tocar la Carta Magna.

De todos modos, en campaña, el hoy presidente electo sentenció un par de veces a la SCJN: “¿Saben de algo que hayan hecho los de la Suprema Corte en beneficio de México, se han enterado de algo que hayan resuelto a favor del pueblo? Nada”.

–La Constitución Moral fungirá como una competencia de facto a la Constitución Política, porque al dictar cómo tiene que comportarse el ciudadano en cuanto a valores, actitudes, normas, lenguaje y costumbres, será un gran tribunal de intolerancia. Unas Tablas de la Ley en pleno siglo 21.

Según el presidente electo, “así como existe una Constitución Política, vamos a elaborar entre todos una Constitución Moral”. ¿Cómo olvidar que Hugo Chávez encargó en 1999 algo similar al profesor Bocaranda, quien lo explicó como “un reencuentro efectivo, real, tangible, del Derecho con la Moral”.

México tiene tanta esperanza en el nuevo gobierno, que éste debería hablar más de diálogo y entendimiento…

Y menos de imposición.

Por Rubén Cortés