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“Los helicópteros de combate están diseñados para recibir impactos de fuego enemigo y continuar con su vuelo; son verdaderas fortalezas voladoras equipadas”, leo en una nota del blog Estado Mayor. Uno de esos helicópteros, un Cougar EC725, fue derribado el viernes por la mañana por el Cártel Jalisco Nueva Generación, dando inicio a los acontecimientos que podrían calificarse como el desafío más grande un grupo criminal a las fuerzas armadas mexicanas de que se tenga memoria. 

Que recuerde, nunca se había dado una respuesta tan rápida, concertada y extendida. Fueron siete horas de demostración de poderío criminal en 25 municipios de Jalisco y zonas de Colima, Michoacán y Guanajuato. 

“El lanzacohetes tipo RPG (granadas impulsadas por cohete) es un arma con el suficiente poder para derribar un helicóptero moderno, si es que se usa de forma adecuada”, se explica en Estado Mayor. “En el convoy que abrió fuego y derribó al Cougar en Jalisco, se encontró un lanzacohetes tipo RPG. El equipamiento y capacidad de ataque de estos grupos crece cada vez más”. 

¿Qué sigue en Jalisco?, pregunto a un funcionario del gabinete de seguridad del gobierno federal. “Seguiremos en nuestro esquema de mayor inteligencia para evitar la confrontación”, me dice. “Sin embargo, vimos un grupo muy organizado, extendido, fuertemente armado y retador. Jalisco es un estado próspero, no merece la espiral de violencia vista en estos días”. 

—Parecería como si el fiscal de Jalisco culpara a la fuerzas federales por los hechos del viernes, como si el episodio del helicóptero fuera la causa— le comento. 

—Jalisco necesitaba intervención urgente. Necesita reestructuración policial a fondo. A veces las autoridades locales creen que porque no hay expresiones violentas, el estado está bien, cuando la realidad es que tanta quietud aparente es más bien motivo de “control”. A veces la autoridad estatal prefiere esa calma que entrar a fondo. 

Nueve años después, el discurso federal sigue siendo el mismo: hay gobiernos locales que no hacen la tarea, creen que no hacerla les traerá réditos. Quizá eso creía el gobernador Aristóteles Sandoval, pese a tanta evidencia en contra. 

El presidente Peña Nieto ya escribió en Twitter que el Cártel Jalisco Nueva Generación “será desarticulado”. 

Cosas de la vida. El viernes al mediodía me encontré en la puerta del hotel Intercontinental de Polanco a Felipe Calderón. Tranquilo. Iba a comer con Margarita. 

—Muy grave lo de Jalisco— le dije. 

—Gravísimo— me dijo sin meterse en honduras. —Tener un lanzacohetes como ese y saberlo operar como para derribar un helicóptero. Muy grave. 

MENOS DE 140. Felipe de la Cruz asegura que nadie lo ha destituido como vocero de los familiares de Ayotzinapa. Aunque ahora tiene menos visibilidad.

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