Minuto a Minuto

Nacional ¿De qué voy a escribir hoy?
          Y es que, ayer por la mañana, como siempre, antes de entender que un nuevo y milagroso día había iniciado, me lo planteé puntualmente, como en este correr de la vida: de qué no voy a escribir hoy
Nacional Descarrilamiento de tren en Sonora provoca derrame de 60 mil litros de químico peligroso
El descarrilamiento ocurrió cerca del rancho Potrero El Cobre, en el ejido Cuauhtémoc, donde varias unidades derramaron parte de la sustancia química
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Nacional Marina asegura vehículo con 834 kilos de presunta cocaína en Chiapas
Al realizar una inspección preventiva, se encontraron 44 costales con diversos paquetes rectangulares que contenían una sustancia blanca

Sí, es cierto, es mejor el mal menor; el problema es cuantificarlo. Florestán.

Madrid.- En las elecciones generales de este domingo, los españoles dieron el triunfo a la izquierda después de una década, provocaron la debacle de la derecha y por primera vez en la historia de la democracia española abrieron las puertas del Congreso a la ultraderecha.

            Todo esto ocurre cuando en el mundo el populismo gana gobiernos en todos los idiomas y por la crisis de las migraciones se fortalecen los nacionalismos, ya de derecha, ya de izquierda.

Este resultado electoral no es producto de una decisión de última hora, los indecisos guardaron sus preferencias hasta las urnas en las que también se despejó la incógnita, no a favor de por quienes iban a votar los españoles, sino contra qué iban a hacerlo.

            La mayoría votó contra la corrupción del PP que ligan con la corrupción del gobierno y con la crisis económica: paro, servicios de salud y atención a mayores.

            Por eso, Pedro Sánchez, del PSOE, el primer presidente de gobierno que llegó al cargo por una decisión legislativa y un bloque abstencionista que le permitió obtener la mayoría calificada para suceder a Mariano Rajoy, PP, tras perder el gobierno en un voto de confianza más la crisis independentista que nunca supo gestionar y la red de corrupción partidista.

            Así, Sánchez ganó 123 escaños, contra los 85 que tenía el PSOE, mientras en su debacle, el PP cayó de 137 a 66 superando por apenas doscientos mil votos a Ciudadanos que se aumentó a 57 de los 32 que tenía; Unidas Podemos también se vino abajo al ganar 42 de los 71 escaños y la ultraderecha de Vox debutó con 24. La diferencia de votos se dividió entre lo que en México llamamos chiquillería, excepto en el caso del ERC que subió de nueve a quince escaños, que lo fortalece exponencialmente en Cataluña, su feudo, y la independencia, su fuerza local.

            El tema es que Sánchez, si bien obtuvo el mayor número de escaños, 123, no alcanzó la mayoría calificada de 176 por lo que deberá negociar una serie de alianzas que le den el gobierno, lo que puede hacer con la izquierda y los independentistas, para lo que tendría que ceder ante el caso catalán, o, podría darse el fenómeno de negociar con el PP, cuyos 66 diputados le sumarían 189, sobrados para investirlo como presidente del gobierno, sin las ataduras de la izquierda dura, ni los ultimátums de los separatistas ni las condicionantes de los pequeños.

            Y estoy de acuerdo que este es un planteamiento contra natura de sumar esa izquierda del PSOE, con esa derecha del PP, pero con todo lo que he visto recientemente en materia electoral, las locuras ya se pueden poner en la columna de lo posible, de lo conveniente y de lo de ni tan locura.

            Ya veremos qué pesa más en España, si una locura como esa alianza que dé certeza, o la que aún está viviendo, políticamente hablando, claro.

Nos vemos mañana, pero en privado.