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Los secretarios estadounidenses Tillerson y Kelly asumen que mientras no disminuya el consumo de las drogas en Estados Unidos, combatirlas al sur de la frontera es una batalla perdida.

Esto, según yo, debería conducir a replantear la política seguida hasta hoy en la guerra contra las drogas en territorio mexicano.

Pero quizá es al revés. Quizá para los funcionarios estadounidenses lo que hay que hacer no es replantear la estrategia, sino reforzarla: castigar más a los consumidores de allá y redoblar la guerra de acá.

Es lo que al parecer estamos haciendo, de hecho, según la nota que he leído, con alarma, sobre nuevos estilos de colaboración de México y Estados Unidos en materia de erradicación de sembradíos de amapola.

La nota dice así:

A principios de abril de este año, el ejército mexicano llevó a oficiales del ejército estadounidense, a personal de la ONU y de la embajada estadounidense en México a un tour aéreo por doce lugares del Triángulo Dorado —el corazón de la heroína mexicana— para que presenciaran la destrucción de sembradíos de amapola.

Esta es la primera vez en diez años que el ejército mexicano permite a funcionarios de la ONU y de Estados Unidos observar la erradicación de amapola. Según Reuters hay el acuerdo de que los viajes seguirán. La visita podría poner a México en la misma franja de colaboración de operaciones antidrogas en países como Colombia y Afganistán (http://read.bi/2rqDCSo).

La nota abunda luego en el escepticismo de observadores y expertos sobre la profundidad del compromiso del Ejército mexicano al respecto. Sugiere que el Ejército mexicano hace esto por razones escenográficas y que en realidad lleva a sus invitados a terrenos que ha fumigado antes.

Se trata de una fumigación hecha desde el aire, dice la nota, con unos insecticidas cuya toxicidad ha sido autorizada por el propio Ejército y cuyo milagroso efecto es que ataca solo a las matas de amapola, dejando intacto el resto de la flora.

¡Dioses de la fumigación: cuánto bullshit! ¿Ya les preguntaron a los que están abajo lo que pasa realmente cuando fumigan?

¿No van a invitar a observadores de derechos humanos como testigos de lo que están haciendo, si lo están haciendo?

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