Lo que me queda claro es que esos artistas no se presentan de “tóquemela máistro”: yo no conozco las cuotas de esos cantantes y bandas por presentación, pero me dicen que son caros
En estos días en que mi tierra va a dejar de ser sede destacada de la Copa Infantino, sobrevoló mi casa la mayor parte de la flota aérea entera del estado de Nuevo León: tres helicópteros; el avión comprado con bombo y platillo para solucionar la sequía del año pasado por el método infalible de “bombardear” las nubes sirvió para dos cosas: para nada y para una chingada.
Bueno, exagero: sirve también para los ocasionales vuelos del mentirosillo gobernador Samuel García al municipio fronterizo de Colombia, que pretende promover como el principal cruce comercial entre México y los Estados Unidos. Cosa francamente ridícula, dicen en Nuevo Laredo, de que Colombia es más o menos una colonia periférica.
Nuevo León es el único estado de la república que tiene dos helicópteros Black Hawk, aparato enorme para el transporte de tropas estadounidenses en campos de guerra. A veces los usa la CIA para operaciones especiales como la de matar ayatolás y esas tareas. En el norte de México se usa como engañabobos.
La ostentación de los helicópteros es solamente la puntita del iceberg de despropósitos que nos ha obligado a vivir Samuelito García Villarreal, desde que se colocó en posición de “offside” que dicen los futboleros. Los psiquiatras aficionados le llaman pérdida de juicio.
Lo más escandaloso de este error futbolístico fue, sin duda, la gran peda gratuita a la que convocó el gobernador por cuenta del erario. Cerveza gratis para todos en la Macroplaza y en las llamadas Fanfests, que son corrales amplios (el mayor fue en su tiempo la desaparecida Fundidora Monterrey) en donde la perrada que no tenemos para comprar los boletos carísimos de los estadios podemos ver de gorra en pantallas gigantes instaladas por el gobierno, mientras nos ponemos hasta el queque, por combatir el calorón de estos días, tomando cerveza bien fría. Ahora nos enteramos que las chelas son también de gorra y que son de la marca Corona porque es la que le gusta al gobernador y a su esposa.
A nadie parece interesarle el costo de estas ferias populares de fútbol y cerveza gratuitos, en los que cuando no hay juego se presentan cantantes como Chayanne o Enrique Iglesias y grupos como la Líder y otras que no me sé.
Lo que me queda claro es que esos artistas no se presentan de “tóquemela máistro”: yo no conozco las cuotas de esos cantantes y bandas por presentación, pero me dicen que son caros.
Todo sea por divertir al populacho, por embriagarlo para que no le ponga atención a la denuncia de juicio político que se ventila en esos días en el Congreso local de Nuevo León en contra del gobernador por manejos sucios, triangulación de dineros públicos en beneficio del despacho de abogados propiedad del gobernador, su padre, y de su medio hermano.
Para poner la cereza en este inmundo pastel, y aprovechando que el color naranja tiene siglos de identificar a los deportistas de los Países Bajos, quienes deben su independencia a la casa real de Orange-Nassau desde el siglo XVI, y coincide con los colores del partido de Samuelito, se aventó la puntada de ir a recibir, precisamente en la frontera de Colombia, a los seguidores de Países Bajos y sobrevolar al autobús naranja que traía a los seleccionados, a bordo de uno de sus helicópteros.
Son demasiadas posiciones fuera de lugar; ya ha recibido amonestaciones el pillastre. Quiere salir del campo, dejando temporalmente en su silla a quien fuera su secretario de Gobierno, para que le cuide las espaldas mientras él consigue el fuero de una diputación federal de las que el INE regala.
No se le vaya a aparecer una tarjeta roja.
PILÓN PARA LA MAÑANERA DEL PUEBLO (porque no dejan entrar sin tapabocas): De las vilezas políticas más ruines que se me ocurren, la de aprovechar la desgracia ajena para sacar provecho de imagen se me antoja asquerosa.
Con sus sismos, la tragedia que vive Venezuela escapa todavía a nuestra posibilidad de estimar sus daños.
Aunque el hedor de sus muertos ya comienza a llegar.
Así, o más oportunos, llegaron los voluntarios mexicanos que nacieron en los temblores de 1985 en México por generación espontánea, como nuestra verdadera transformación, los llamados topos.
Diestros en el rescate, allá andan sin esperar reconocimiento ni aplauso.
Una reportera de televisión se le acercó al fundador y líder de los topos. Le iba a entrevistar y le pidió que se desviviera en elogios a la presidenta Sheinbaum por haberlos enviado a sus labores humanitarias.
La mandó a la chingada.
¿Se esperaba otra cosa?
